san-pedro.org és l'espai a la xarxa de la comunitat parroquial de Sant Pere Apòstol, per construir comunitat també des d'internet
Los que procuran la paz están sembrando la paz; y su fruto es la justicia.
Continuamos con la carta de Santiago. La explicación que Santiago da a las causas de los conflictos en el seno de la comunidad cristiana es siempre válido. El cristiano debe comportarse según una sabiduría o mentalidad, muy distinta a la del mundo, la sabiduría que viene de arriba, que se caracteriza en primer lugar por su pureza y en segundo lugar por ser pacífica.
No hay paz sin justicia; no hay justicia sin paz. Nos ha dicho Santiago. Las palabras del Apóstol Santiago nos sitúan dentro de una problemática muy actual. Para conseguir paz es necesario trabajar por la justicia de todos; Para realizar un trabajo efectivo de justicia, es necesario luchar con ánimo de paz. Unir justicia y paz, paz y justicia, es muy probablemente el fondo del problema más importante de nuestra sociedad. La paz es fruto de la justicia, nos dice el Concilio y también la Doctrina Social de la Iglesia.
Mucha gente en nuestra sociedad olvida con frecuencia lo que hoy hemos leído: Los que procuran la paz están sembrando la paz, y su fruto es la justicia
. Pero el malestar viene cuando nuestra sociedad cambia las palabras. De ahí que las comunidades cristianas han de luchar porque sea una realidad la convivencia entre las personas. Ningún cristiano debe admitir las desigualdades existentes en nuestra sociedad. Por ejemplo: no debemos resignarnos a que los campesinos no reciban la compensación adecuada por su trabajo, a que muchos obreros se vean obligados a una jornada de trabajo claramente excesiva para cubrir el mínimo de necesidades, a que en cualquier pueblo se de una escandalosa diferencia de servicios: transportes, escuelas, residencias sanitarias, etc… Todo esto hace que la convivencia se haga cada vez más difícil y lleva a mucha gente a tomar posturas radicalizadas y perjudiciales para la misma convivencia.
Nosotros cristianos debemos conocer esta situación por la cual la sociedad está pasando con la finalidad de construir realmente una situación mejor para todos, de llegar a una paz más real, como dice el Concilio: La paz no es una simple ausencia de la guerra ni el resultado del solo equilibrio de las fuerzas o de una hegemonía despótica, sino que con toda exactitud y propiedad se llama obra de la justicia
(G. et Ep, 78).
Unir paz y justicia, justicia y paz. Este es el mensaje de la carta de Santiago. Este es el mensaje de Dios para nosotros, Ahora, en este momento por el que está pasando nuestro país. Es aquello que Jesucristo anunció en sus Bienaventuranzas, al decir al mismo tiempo: Felices los que tienen hambre de justicia
y Felices los pacíficos
. Que la comunión con Cristo sea para nosotros alimento de paz y de justicia.
Francisco Albuixech