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Los amó hasta el extremo
Hoy, en esta tarde del Jueves Santo, nos hemos reunido para recordar lo que San Pablo nos decía en la segunda lectura: que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan, tomó vino, y nos lo dejó diciendo: Esto es mi Cuerpo que se entrega, esta es mi Sangre derramada. Cada vez que comáis este pan y bebáis del Cáliz, proclamáis mi muerte, hasta que vuelva
.
Hoy, esta tarde, cuando el Señor está apunto de emprender el camino que lo llevará hasta la cruz, cuando el Señor está apunto de pasar, por la muerte, a la vida, nos reunimos en torno a este pan y este vino que son el signo de su amor.
Jesús, como testamento, nos ha dejado un recuerdo sencillo para que nosotros lo repitamos: UN PAN COMPARTIDO, UNA COPA QUE SE PASA. Y en ese pan y esa copa se halla contenido lo que fue la vida de Jesús, todo lo que Jesús quiso decirnos, todo lo que hizo por nosotros: Este pan, este vino, son la proclamación constante, permanente, de su entrega al amor, en el servicio, hasta la muerte. Este pan y este vino es la memoria, la presencia para siempre, del camino que Jesús se ha marcado.
La fiesta del Jueves Santo, día del Amor Fraterno, debe ser una manifestación fuerte de concordia entre hermanos, de solidaridad, de hermandad, de igualdad… El Jueves Santo sin esto es un insulto público al Señor. El distintivo de los cristianos es el amor, así nos lo dejó El: Amaos los unos a los otros
. Y así le vieron los primeros cristianos, ¿se respira hoy entre los cristianos este ambiente de solidaridad, entrega, servicio por los demás? (que importante es que nosotros revisemos hoy nuestro cristianismo).
La Eucaristía es el memorial del amor de Cristo a los hombres y mujeres. Nuestra participación hoy ha de ser signo de nuestra decisión de luchar en el mismo combate, de ser colaboradores suyos en el establecimiento de una sociedad más justa, más libre, más servicial donde haya más paz e igualdad, ¿sentimos nosotros este compromiso?.
Para muchas personas, hoy no es fiesta, es sufrimiento. Para muchas personas, hoy no es alegría, es hambre; para muchos hoy no es fervor, es INSEGURIDAD EN EL TRABAJO, para muchos hoy no es caridad, es privación de derechos humanos; para muchos hoy no es tener un trabajo seguro, es encontrarse en la lista de los parados…
Y, dentro de este ambiente, celebramos hoy el día del amor fraterno, el día del servicio, el día de la institución de la Eucaristía, el día de la institución del sacerdocio…
El esplendor de este día no nos debe hacer olvidar nuestro deber de caridad, de hermandad, de solidaridad… de “llorar con los que lloran, con los que sufren, con los perseguidos”…
La fiesta de este Jueves Santo nos exige a todos, ayuda y compromiso con nuestros hermanos y hermanas. De lo contrario, el Señor sacramentado, presente esta tarde y mañana en el Monumento, puede hacernos la misma pregunta que hizo Dios a Caín ¿Qué has hecho de tu hermano?... y decirnos a nosotros: ¿Qué habéis hecho de vuestros hermanos, los parados o despedidos, los inmigrantes, los presos, los perseguidos por la justicia?…
Hermanos, hermanas: reunidos esta tarde del Jueves Santo para celebrar todos juntos el mandamiento del Amor: la Eucaristía, el Memorial del Señor, su entrega por amor a los hombres y mujeres presente en este Sacramento, la fiesta de este jueves nos obliga a un silencio, a una reflexión ante Díos y ante los hombres. Urge amar con algo más que con palabras… Cáritas viene años diciéndonos: Cambia tu forma de vivir…
Francisco Albuixech