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Mi cáliz lo beberéis
El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo
. Celebramos hoy la fiesta de Santiago, hermano de Juan y uno de los doce Apóstoles, el primero que entregó su vida por seguir las enseñanzas de Jesús.
Durante siglos los cristianos tuvieron una especial devoción a los apóstoles porque veían en ellos un ejemplo de fe, de entrega sencilla y generosa, que les convertía en los modelos a seguir, en los patronos de las diversas iglesias. Precisamente porque se veía en ellos lo que es fundamental para el cristianismo y para la Iglesia: un testimonio de fe, de esperanza, de amor… Hoy nos encontramos muy lejos de esta devoción a los que son las columnas de nuestra fe. Sería importante recuperar lo que tanto tiempo vivieron y sintieron los cristianos, la fe apostólica, el testimonio de los que recibieron del mismo Jesús la misión de anunciar el evangelio.
Es verdad que a veces la imaginación popular ha revestido de características a Santiago que no concuerdan en absoluto con lo que de él nos dice el Nuevo Testamento. Me parece que entre la imaginación legendaria del Santiago convertido en guerrero a caballo y la realidad del Santiago, primer apóstol mártir, como hemos leído en la primera lectura de hoy, hay una larga distancia. Las lecturas bíblicas nos han hablado de un apóstol que dio su vida, no que quitara la vida a nadie guerreando, que la dio por fidelidad a la fe que proclamaba, que bebió el cáliz del Señor, es decir, el martirio, sin pretender tiranizar ni oprimir.
El fue un servidor, él dio su vida para dar vida. Y así siguió el camino de Jesucristo. Todos aquellos que hoy celebramos su fiesta debemos pedirle que aprendamos a seguir su camino de fe, de servicio, de darse.
Pidamos en esta Eucaristía, por medio de Santiago, la fe firme y esperanzada de los Apóstoles.
Francisco Albuixech
REFLEXIÓN
Ante quienes tienen una visión reduccionista de la dimensión religiosa y la identifican con negocio, mentira, opio, consuelo, cobardía, proyección, misterio, etc…, hay que reconocer que puede tener de todo, puede caer en todo, pero puede trascenderlo todo y ser un testimonio vivo y comunitario de un amor profundo, una esperanza ilimitada y una petición constante de piedad y perdón.
Eucaristía, 25 Julio 2010
BOTAFUMEIRO
Cansada llega el alma
sin sayal y bordón,
sucia de polvo y pena
del camino mayor.
Fumigador que vuelas
en el aire de Dios
para siempre fumíganos.
José Ángel Valente