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Organigrama

XXXIV DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO (C) - DIUMENGE XXXIV DURANT L'ANY (C)

JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO (C) - SOLEMNITAT DE CRIST REI (C)

HOMILÍA

Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino

Llegamos hoy al término de esta larga serie de domingos del año (se llama domingos del año, a los que quedan fuera de los tiempos litúrgicos), en los que hemos ido siguiendo los pasos de Jesús, según nos lo presentaba el evangelio de San Lucas. Hoy, en este último domingo del año litúrgico, antes de entrar en el tiempo de Adviento, recordamos a Jesucristo como Rey, como la síntesis de todo este ciclo litúrgico que termina, ya que Cristo es el centro de toda la liturgia.

Nosotros, al correr de los años, nos hemos acostumbrado a ver imágenes de Jesús clavado en la cruz, y como hemos oído hablar de ello muchas veces, casi lo encontramos normal que sucediese así. Pero en la imagen de Jesús clavado en la cruz, es donde San Pablo ve el reinado de Jesús.

Verdaderamente ¿es Cristo Rey?, ¿en qué sentido es rey?, el evangelio de hoy responde: Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino. Pero el evangelista que responde más exactamente es San Juan, que nos relata la pasión de Jesús siguiendo paso a paso el ritual de la exaltación de los reyes de su tiempo al trono. En efecto, no falta nada: ni la coronación, ni la aclamación del pueblo, ni la entronización, ni el homenaje de los grandes de Israel… Pero todo es diferente: la corona de Jesús es un casquete de espinas y el cetro una caña, la aclamación del pueblo es un abucheo, el trono un cadalso, el homenaje una burla de los sumos sacerdotes y senadores. De manera que cualquier semejanza con la realidad es pura contradicción. No podemos pensar que Jesucristo es rey al igual que pensamos de los reyes de este mundo. Jesucristo es rey, pero muy distinto a los reyes de este mundo…

Desde ahora, después de varios siglos, podemos ver que la pasión de Jesucristo se escapó a la sagacidad de Pilato, también a la sabiduría de los griegos y a la fe de los judíos. Pilato vió en la cruz el INRI, (que quiere decir: rey de los judíos), los griegos la necedad y los judíos el escándalo. ¿Qué vemos nosotros hoy después de tantos siglos?, ¿qué supone para nosotros, Cristo Rey desde la cruz?.

Cierto que Cristo es rey, Él mismo responde a Pilato: Tú lo has dicho: Yo soy rey, pero Jesús es rey para servir y no para ser servido, por eso ocupa el último lugar. Su reino no es de este mundo, es decir, como los reinos de este mundo, por eso Él está a favor de los pobres y débiles de este mundo y en contra de los poderosos. Está en contra de todo poder que avasalla.

Desde esta postura de Siervo es donde nosotros nos hemos de acostumbrar a ver a Jesucristo, Rey del Universo y situar la fiesta de este último domingo del año litúrgico: Jesucristo es: El principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo.

Que esta Eucaristía nos ayude a descubrir el reino de la verdad y la vida, el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz…

Francisco Albuixech

En medio de tanta riqueza, parece que emerge un elemento: la participación en la misión real de Cristo, o sea, el hecho de redescubrir en sí y en los demás la particular dignidad de nuestra vocación, que puede definirse como realeza. Esta dignidad se expresa en la disponibilidad a servir, según el ejemplo de Cristo, que no ha venido para ser servido, sino para servir.

Benedicto XVI encíclica “Redemptor Hominis”, 21

Creemos en Jesús.
A su luz y con fuerza podemos vivir, obrar,
sufrir y morir en este mundo,
de forma verdaderamente humana, sostenidos por Dios,
empeñados hasta el fin en la lucha por el hombre.
Con él podemos llegar a las mismas raíces del mal
y de una muerte sinsentido,
y acabar con las clases, salvar a las personas,
cambiar el mundo y la cansada sociedad.
Creemos en Jesús, creemos en Dios, en quien creyó Jesús.
Esperamos el reino que el anunció.
Y amamos y queremos amar
a los hombres llamados a este reino.

Hans Küng

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[Comunidad Parroquial San Pedro. Puerto de Sagunto]