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Tú eres mí Hijo amado, mi predilecto
Con la fiesta del Bautismo del Señor se concluye el tiempo litúrgico de Navidad. En el Bautismo de Jesús comienza su misión mesiánica. Fue una decisión asumida libremente. ¿Y nuestro bautismo?, pensemos por un momento que no estuviésemos bautizados, ¿cambiaría algo en nuestra vida?.
Miremos: La comunidad cristiana, como comunidad de bautizados, tenemos la misión de testimoniar en nuestro mundo idólatra que Jesús es el Mesías, ya que ningún otro puede salvarnos, pues en la tierra no existe ninguna otra persona a quien Dios haya constituido autor de nuestra salvación
. Esta es nuestra fe. Pero hemos de ser conscientes de que la proclamación del Evangelio en la sociedad de hoy encuentra serios obstáculos. La razón es que la cultura, que se está imponiendo a través de los medios de comunicación social, algunos los llaman medios de propaganda social
, es la cultura secularizada
. Esta cultura está desplazando la salvación en la otra vida y la está colocando exclusivamente en esta vida terrena. Salvación que consiste en tener éxito
, el cual se reduce en conseguir bienes de consumo costosos, pues dan bienestar y felicidad, y la gente se va convenciendo de que mediante este éxito es alguien
.
Aquí creo que reside el problema de fondo. El Dios de nuestra sociedad es la economía tecnológica, que se presenta como el nuevo mesías, capaz de dar la felicidad y la salvación, y lo realiza mediante el consumo, es la religión dominante de nuestra sociedad, pues donde está tu corazón, allí está tu Dios
. Los fieles acuden a las nuevas catedrales de los centros comerciales, que viven su apogeo con ocasión de las grandes fiestas: Navidad, Reyes, Día de la madre, etc… Tienen sus nuevos santos, como son los ídolos del deporte, la canción, los modelos… El consumo genera dependencia y exclusión…
Este sistema está creando una nueva cultura, unos valores y un tipo de hombre y mujer, la cultura de la satisfacción
.
Los agentes de pastoral en las parroquias, a la hora de anunciar el mensaje de Jesús a esta sociedad nuestra encuentran una resistencia muy fuerte. Vuelvo a las preguntas del principio, nuestro bautismo, ¿ha cambiado algo en nuestras vidas?... Hemos de recuperar el sentido de pertenencia a una comunidad de bautizados, seguidores de Jesús de Nazaret.
No tiene sentido recibir el bautismo si no estamos dispuestos a cumplir la misión que se nos encomienda en el mundo.
Nos hicieron cristianos de nombre, pero ¿queremos ser cristianos de verdad? de nosotros depende.
En cada Eucaristía resuenan aquellas palabras que dice el celebrante después del Padrenuestro: … mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo
. Esta manifestación la esperamos y, al mismo tiempo, la hacemos presente en cada Eucaristía; y nos apremia a no apagar el fuego del Espíritu que habita en nosotros desde nuestro bautismo.
Francisco Albuixech
Oh Dios, verdadero padre y madre de todos los seres humanos,
que no haces acepción de personas por razón de raza, cultura,
sexo ni religión, sino que acoges a todo el que te honra con su honradez
y practica la justicia. Te pedimos nos des esa misma generosidad
universal, para que también nosotros y nosotras no hagamos
discriminación de ningún hermano o hermana por razones de raza,
cultura, sexo ni religión. Gracias a Ti, que nos llamas a la fraternidad
universal.
Hoja Eucaristía, 8-01-2012