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Curó a muchos enfermos de diversos males
El evangelio de Marcos que hemos leído hoy, continuación del domingo pasado donde Jesús curó a un enfermo poseso del demonio, realza la actividad liberadora de Jesús. Toda su actividad evangelizadora es un servicio que empieza por curar enfermos, perdonar los pecados, liberar y ayudar a la persona humana.
Apenas ha comenzado Jesús su vida pública ya empieza a ser popular. Sus dos primeros milagros, realizados en Cafarnaún uno en la sinagoga, el del domingo pasado y otro en la casa de la suegra de Pedro el de hoy ha corrido de boca en boca y Pedro va con sus compañeros a decirle a Jesús: todo el mundo te busca
. A lo largo de su vida pública, la gente va detrás de él aclamándolo. Pero la actitud de Jesús desconcierta a la gente. En el texto de hoy sus discípulos lo encuentran orando en un descampado y, apenas sabe que la multitud lo busca, decide irse a otra parte. La gente busca a Jesús porque está hambrienta de milagros, pero él se escapa. Jesús se aleja del clamor popular, porque lo que él quiere es evangelizar, llevar la palabra de Dios, ayudar a las personas, los milagros son como un complemento de su misión salvadora, pero lo importante para él es la ayuda a la persona humana.
Así vive Jesús, el Señor, sumergido en la existencia humana, entregado a los demás, con una entrega especial a los que sufren; pero consciente de que solo pertenece al Padre, buscando por encima de todo su voluntad.
El trabajo de Jesús consiste en ir en busca de las ovejas descarriadas de Israel
, y entregarse a esta tarea con todas sus fuerzas. Al curar a la suegra de Pedro, la población entera se agolpaba a la puerta
de la casa. Sigue curando muchos enfermos y expulsando muchos demonios. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar
. Jesús quería orar a solas. Pero sus discípulos le siguieron y le dijeron: Todo el mundo te busca
. Él les respondió: Vamos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he venido
.
El evangelio de hoy acaba cuando Simón y sus compañeros lo encuentran y le dicen: Todo el mundo te busca
. Los discípulos ven lógico seguir en Cafarnaún después del éxito obtenido y la clientela asegurada. Pero Jesús se da cuenta de que ya ha hecho lo que tenía que hacer. Se da cuenta de su misión. Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido
. He ahí el éxito de la oración. No debemos dejarnos atrapar por la satisfacción y la celebración del éxito, sino que hay que abrir nuevos caminos, con nuevas dificultades y obstáculos, y también con nuevas esperanzas. El éxito, si llega, ha de servir para darnos ánimo, para fortalecernos cuando las cosas no son halagüeñas y para seguir humildemente en el trabajo de servicio al Señor y a los otros sembrando siempre esperanza.
Los cristianos hemos de grabar bien la escena. Al llegar la oscuridad de la noche, la población entera con sus enfermos. “se agolpa a la puerta”. Los ojos y las esperanzas de los que sufren buscan la puerta de esa casa donde está Jesús. La Iglesia solo atrae de verdad cuando la gente que sufre puede descubrir dentro de ella a Jesús curando la vida y aliviando el sufrimiento. A la puerta de nuestras comunidades hay mucha gente sufriendo. No lo olvidemos.
(José A. Pagola, homilía 5 de febrero de 2012)
Jesús, que preside nuestra celebración, hoy también viene a nuestro encuentro. ¡Abrámosle nuestro corazón! ¡Recibámosle con alegría! ¡Dejémonos atrapar por su amor!.
Francisco Albuixech
Del dolor nadie nos cura, del mal nos libera Dios. Pero la liberación es para ayudar a que otros se sumen al servicio del mundo y todos podamos vivir la alegría de la libertad.
Eucaristía, 5 de Febrero de 2012