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Domingo 6º de Pascua (Ciclo B) - 23 de Mayo de 1976

Monición de entrada

Hermanos: Todos sabemos la determinación tomada por los obreros de la IVª Planta. Hoy domingo, los obreros siguen recluidos en el templo de San Pedro recamando sus reivindicaciones obreras. Nosotros nos hemos reunido aquí para celebrar la Muerte del Señor. Conviene recordar que nuestras Eucaristías deben ser siempre signos de comunión humana. Quien se une a Cristo que muere, debe unirse al hermano que sufre. Si vemos al hermano con problemas y dejamos de celebrar con él, nuestras Eucaristías, más que infructuosas, son detestables a la vez que son un insulto a Jesús en la persona de los obreros.

Homilía

Hoy con más razón que nunca, los sacerdotes de Puerto de Sagunto, nos vemos obligados a recordar a nuestros feligreses y a todos los vecinos de Puerto en general, lo que a principios del corriente año les informamos sobre los encierros de obreros en las iglesias.

Todos están ya enterados del problema laboral que afecta a unos 300 primeros obreros de la IVª Planta. Mal comienzo. Estos obreros se hallan actualmente reunidos desde el viernes en la parroquia de San Pedro del Puerto. En primer lugar los obreros se han reunido en el templo porque antes se les han cerrado las puertas de otros lugares, donde por legítimo derecho deberían haberse reunido.

Resulta una discriminación intolerable que cuando el gobierno habla tanto de democracia, y mientras los empresarios se reúnen libremente para tomar posturas frente a los obreros, éstos continúan sin disponer de locales donde celebrar libremente sus reuniones y asambleas, estudiar sus peticiones y decidir la mejor forma de defender sus derechos. La clase trabajadora todavía no dispone en España de medios para defender sus intereses. Así se ven desalojados de los lugares de trabajo cuando intentan tener alguna asamblea; las puertas de los sindicatos no se les abren fácilmente, y si alguna vez se les abren no se encuentran con la suficiente libertad para tratar sus problemas.

Ante esta situación acuden a las iglesias solicitando cobijo y ayuda, acuden porque es el último reducto que les queda para defender su pan, su dignidad de personas, los derechos de la clase trabajadora. Es verdad que los templos no están hechos para esta clase de reuniones; ahora bien, al no disponer de otros, la Iglesia ejerce esta función de suplencia con los obreros. Así pues nos parece muy normal que las Iglesias, mientras no se arregle esta situación, se ponga al servicio de los trabajadores.

En confirmación de todo lo que estamos diciendo, entresacamos los párrafos referentes a esta situación, del documento que hace poco publicó el Consejo del Presbiterio de Valencia. Dice así:

La Iglesia del Concilio Vaticano IIº se ha declarado íntima y realmente solidaria del género humano y de su historia, haciendo suyas las tristezas y angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren. Consecuente con ello, la Iglesia diocesana no puede menos de adoptar una actitud de comprensión y acogida, cuando grupos de trabajadores, que necesitan vitalmente lugar para reunirse y hablar de sus problemas, acuden a sus locales por no encontrar accesibles otros locales... Es evidente que esta acogida tiene un carácter de provisionalidad, de la que los mismos obreros suelen ser plenamente conscientes. Es de desear que por cauces legítimos y sindicales, suficientemente amplios tengan plenamente posibilidad en el futuro de celebrar estas reuniones y de mover la opinión pública sin ser usados los templos para estas funciones. Entre tanto hay que recordar, que de acuerdo con los cánones referentes a la inviolabilidad y derecho de asilo de las iglesias, el Concordato todavía vigente entre la Iglesia y el Estado Español establece que salvo en casos de urgente necesidad, la fuerza pública no podrá entrar en los citados edificios para el ejercicio de sus funciones, sin el consentimiento de la competente Autoridad eclesiástica.

Cuando un grupo numeroso de trabajadores se presenten en una Iglesia o parroquia para tratar en asamblea sus problemas laborales, si se juzga pacífica y honesta su finalidad y se sabe que no han podido celebrar la reunión en los lugares adecuados para ello, el sacerdote encargado permitirá la reunión o asamblea en sus locales, incluso en el templo, recomendando que todo se haga con el mayor decoro y orden y sin estorbar los actos de culto. Ante la posible intervención de la fuerza pública, se debe manifestar la oposición a dicha intervención, basándose en los argumentos anteriormente expuestos, y remitiendo en todo caso cualquier decisión a la Autoridad diocesana. En caso de que se exhiba orden de desalojo por urgente necesidad, el sacerdote deberá ofrecerse como intermediario para conseguir el abandono pacífico de los congregados, informando inmediatamente de los hechos a la Jerarquía de la Iglesia.

Bastantes años y siglos ha aparecido la Iglesia al lado de los poderosos. Ya va siendo hora de que se dé cuenta de su equivocada situación y empiece a tomar posturas nuevas pidiendo perdón. La Iglesia debe ser la defensora de los pobres y oprimidos que no tienen voz, siguiendo el mensaje liberador de Jesús de Nazaret.

Quien sabe, si estos obreros de la IVª Planta reunidos actualmente en la Iglesia para defender sus derechos, estarán más cerca de Dios y de Cristo que nosotros cuando nos reunimos los domingos. Quizás tengamos que aprender mucho de ellos.

No queremos terminar sin antes hacer constar nuestra admiración por el orden, el respeto, la gran unión y solidaridad que están demostrando nuestros obreros encerrados en la parroquia de San Pedro. Allí todo es de todos, nadie dice esto es mio, sino todo es nuestro. Existe una verdadera comunidad de hermanos. También queremos hacer constar la gran ayuda de los familiares de los obreros y del todo el pueblo que está respondiendo maravillosamente ante este problema.

¿Cuándo llegará el día en que entre todos podamos construir una nueva sociedad donde no haya opresores y oprimidos, privilegiados y desheredados, ricos y pobres, sino todos hermanos y todos iguales?...

Peticiones

Por los problemas de los obreros de la IVª Planta, para que vean cumplidas cuanto antes sus justas aspiraciones.

Por todos los que luchan por la justicia y la fraternidad en el mundo, para que no se desanimen en su lucha a pesar de las dificultades que encuentran.

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[Comunidad Parroquial San Pedro. Puerto de Sagunto]