benvingudes i benvinguts a

logo de la Web Parroquial San Pedro


san-pedro.org és l'espai a la xarxa de la comunitat parroquial de Sant Pere Apòstol, per construir comunitat també des d'internet

Contenido
La Torre, el logo de la parroquia

Organigrama

DOMINGO DE RAMOS (A) - DIUMENGE DE RAMS (A)

EVANGELIO

Mt 21,1-11

Bendito el que viene en nombre del Señor

EVANGELI

Mt 21:1-11

Beneït el qui ve en nom del Senyor

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivos, Jesús mandó dos discípulos, diciéndoles:

-«Id a la aldea de enfrente, encontraréis en seguida una borrica atada con su pollino, desatadlos y traédrnelos. Si alguien os dice algo, contestadle que el Señor los necesita y los devolverá pronto.»

Esto ocurrió para que se cumpliese lo que dijo el profeta:

«Decid a la hija de Sión: "Mira a tu rey, que viene a ti, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de acémila".»

Fueron los discípulos e hicieron lo que les había mandado Jesús: trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos, y Jesús se montó. La multitud extendió sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada. Y la gente que iba delante y detrás gritaba:

-«¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!»

Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad preguntaba alborotada:

-«¿Quién es éste?»

La gente que venía con él decía:

-«Es Jesús, el Profeta de Nazaret de Galilea.»

Lectura de l'Evangeli segons sant Mateu:

Quan eren prop de Jerusalem, arribaren a Bet-Fagué, a la muntanya de les Oliveres. Allà Jesús envià dos deixebles amb aquest encàrrec: «Aneu al poble d’aquí al davant, i trobareu tot seguit una somera fermada, amb el seu pollí. Deslligueu-la i porteu-me’ls. Si algú us deia res, responeu-li que el Senyor els ha de menester, però els tornarà de seguida.» Tot això va succeir perquè es complís el que el Senyor havia anunciat pel profeta: «Digueu a la ciutat de Sió: Mira, el teu rei fa humilment la seva entrada, muntat en una somera, en un pollí, fill d’un animal de càrrega.» Els deixebles hi anaren, feren el que Jesús els havia manat, portaren la somera i el pollí, els guarniren amb els seus mantells, i ell hi pujà. Molta gent entapissava el camí amb els seus mantells, altres tallaven branques dels arbres per encatifar el terra i la gent que anava al davant i la que el seguia cridava: «Hosanna al Fill de David. Beneït el qui ve en nom del Senyor. Hosanna a dalt del cel.»

Quan hagué entrat a Jerusalem, s’agità tota la ciutat. Molts preguntaven: «¿Qui és aquest?» La gent que anava amb ell responia: «És el profeta Jesús, de Natzaret de Galilea.»

LITURGIA DE LA PALABRA - LITURGIA DE LA PARAULA

LECTURA PRIMERA

Is 50, 4-7

No me tapé el rostro ante los ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado

LECTURA PRIMERA

Is 50:4-7

No he amagat la cara davant les ofenses i sé que no quedaré avergonyit

Lectura del libro de Isaías:

Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados.

El Señor me abrió el oído. Y yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos.

El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

Lectura del llibre del profeta Isaïes:

El Senyor Déu m’ha donat una llengua de mestre perquè, amb la paraula, sàpiga sostenir els cansats. Un matí i un altre, em desvetlla l’orella, perquè escolti com un deixeble. El Senyor Déu m’ha parlat a cau d’orella i jo no m’he resistit ni m’he fet enrere: he parat l’esquena als qui m’assotaven i les galtes als qui m’arrencaven la barba; no he amagat la cara davant d’ofenses i escopinades. El Senyor Déu m’ajuda: per això no em dono per vençut; per això paro com una roca la cara i sé que no quedaré avergonyit.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24(R.:2a)

SALM RESPONSORIAL

Sal 21:8-9,17-18a,19-20,23-242a

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Al verme, se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza: «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre, si tanto lo quiere.» R.

Me acorrala una jauría de mastines, me cerca una banda de malhechores; me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos. R.

Se reparten mi ropa, echan a suertes mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R.

Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré. Fieles del Señor, alabadlo; linaje de Jacob, glorificadlo; tenedlo, linaje de Israel. R.

R. Déu meu, Déu meu, ¿per què m’heu abandonat?

Tots els qui em veuen es riuen de mi,

amb els llavis i amb el cap prenen aires de mofa:

«S’ha adreçat al Senyor; que l’alliberi, doncs;

que el salvi, si tant se l’estima.» R.

M’envolta una munió de gossos,

em rodeja un estol de malfactors,

m’han lligat les mans i els peus,

puc comptar tots els meus ossos. R.

Es reparteixen entre ells els meus vestits,

es juguen als daus la meva roba.

Almenys vós, Senyor, no us allunyeu;

força meva, cuiteu a defensar-me. R.

Anunciaré als meus germans el vostre nom,

us lloaré enmig del poble reunit.

Fidels del Senyor, lloeu-lo,

fills de Jacob, glorifiqueu-lo,

reverencieu-lo, fills d’Israel. R.

SEGUNDA LECTURA

Flp 2, 6-11

Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo

LECTURA SEGONA

Fl 2:6-11

Jesucrist s’abaixà. Per això Déu l’ha exalçat

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses:

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Lectura de la carta de sant Pau als cristians de Filips:

Jesucrist, que era de condició divina, no es volgué guardar gelosament la seva igualtat amb Déu, sinó que es va fer no-res, fins a prendre la condició d’esclau. Havent-se fet semblant als homes i començant a captenir-se com un home qualsevol, s’abaixà i es féu obedient fins a acceptar la mort i una mort de creu. Per això Déu l’ha exalçat i li ha concedit aquell nom que està per damunt de tot altre nom, perquè tothom, al cel, a la terra i sota la terra, doblegui el genoll al nom de Jesús, i tots els llavis reconeguin que Jesucrist és Senyor, a glòria de Déu Pare.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

Fl 2,8-9

VERS ABANS DE L'EVANGELI

Fl 2:8-9

Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre».

Crist es féu per nosaltres obedient fins a la mort i una mort de creu. Per això Déu l’ha exalçat i li ha concedit aquell nom que està per damunt de tot altre nom.

EVANGELIO

Mt 26,14-27.66

EVANGELI

Mt 26:14-27.66

Pasión de nuestro Señor jesucristo según san Mateo:

¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?

C. En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:

S. -«¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»

C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.

¿Dónde quieres que te preparemos la Pascua?

C. El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:

S. -«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»

C. Él contestó

+ -«Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: "El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos."»

C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.

Uno de vosotros me va a entregar

C. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:

+ -«Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»

C. Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:

S. -«¿Soy yo acaso, Señor?»

C. Él respondió:

+ -«El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.»

C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:

S. -«¿Soy yo acaso, Maestro?»

C. Él respondió:

+ -«Tú lo has dicho.»

Esto es mi cuerpo. Ésta es mi sangre

C. Durante la cena, Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

+ -«Tornad, comed: esto es mi cuerpo.»

C. Y, cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias y se la dio diciendo:

+ -«Bebed todos; porque ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos para el perdón de los pecados. Y os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el reino de mi Padre.»

C. Cantaron el salmo y salieron para el monte de los Olivos.

Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño

C. Entonces Jesús les dijo:

+ -«Esta noche vais a caer todos por mi causa, porque está escrito: "Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño." Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea.»

C. Pedro replicó:

S. -«Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré.»

C. Jesús le dijo:

+ -«Te aseguro que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.»

C. Pedro le replicó:

S. -«Aunque tenga que morir contigo, no te negaré.»

C . Y lo mismo decían los demás discípulos.

Empezó a entristecerse y a angustiarse

C. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y les dijo:

+ -«Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.»

C. Y, llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse.

Entonces dijo:

+ -«Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo.»

C. Y, adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y oraba diciendo:

+ -«Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.»

C. Y se acercó a los discípulos y los encontró dormidos.

Dijo a Pedro:

+ -«¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil.»

C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:

+ -«Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.»

C. Y, viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque tenían los ojos cargados. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba, repitiendo las mismas palabras.

Luego se acercó a sus discípulos y les dijo:

+ -«Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora, y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.»

Echaron mano a Jesús para detenerlo

C. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:

S. -«Al que yo bese, ése es; detenedlo.»

C. Después se acercó a Jesús y le dijo:

S. -«¡Salve, Maestro!»

C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:

+ -«Amigo, ¿a qué vienes?»

C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano para detenerlo. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote.

Jesús le dijo:

+ -«Envaina la espada; quien usa espada, a espada morirá. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría en seguida más de doce legiones de ángeles. Pero entonces no se cumpliría la Escritura, que dice que esto tiene que pasar.»

C. Entonces dijo Jesús a la gente:

+ -«¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como a un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis.»

C. Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.

Veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso

C. Los que detuvieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos, hasta el palacio del sumo sacerdote, y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello.

Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos, que dijeron:

S. -«Éste ha dicho: "Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días."»

C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:

S. -«¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?»

C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:

S. -«Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.»

C. Jesús le respondió:

+ -«Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: Desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo.»

C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo:

S. -«Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?»

C. Y ellos contestaron:

S. -«Es reo de muerte.»

C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon, diciendo:

S. -«Haz de profeta, Mesías; ¿quién te ha pegado?»

Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces

C. Pedro estaba sentado fuera en el patio, y se le acercó una criada y le dijo:

S. -«También tú andabas con Jesús el Galileo.»

C. Él lo negó delante de todos, diciendo:

S. -«No sé qué quieres decir.»

C. Y, al salir al portal, lo vio otra y dijo a los que estaban allí:

S. -«Éste andaba con Jesús el Nazareno.»

C. Otra vez negó él con juramento:

S. -«No conozco a ese hombre.»

C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro:

S. -«Seguro; tú también eres de ellos, te delata tu acento.»

C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar, diciendo:

S. -«No conozco a ese hombre.»

C. Y en seguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces.» Y, saliendo afuera, lloró amargamente.

Entregaron a Jesús a Pilato, el gobernador

C. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador.

No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre

C. Entonces Judas, el traidor, al ver que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos, diciendo:

S. -«He pecado, he entregado a la muerte a un inocente.»

C. Pero ellos dijeron:

S. -«¿A nosotros qué? ¡Allá tú!»

C. Él, arrojando las monedas en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sumos sacerdotes, recogiendo las monedas, dijeron:

S. -«No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre.»

C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo escrito por Jeremías, el profeta:

«Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel, y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor.»

¿Eres tú el rey de los judíos?

C. Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:

S. -«¿Eres tú el rey de los judíos?»

C. Jesús respondió:

+ -«Tú lo dices.»

C. Y, mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos, no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:

S. -«¿No oyes cuántos cargos presentan contra fi?»

C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Había entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, les dijo Pilato:

S. -«¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?»

C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:

S. -«No te metas con ese justo, porque esta noche he sufrido mucho soñando con él.»

C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás y la muerte de Jesús.

El gobernador preguntó:

S. -«¿A cuál de los dos queréis que os suelte?»

C. Ellos dijeron:

S. -«A Barrabás.»

C . Pilato les preguntó:

S. -«¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?»

C. Contestaron todos:

S. -«Que lo crucifiquen.»

C. Pilato insistió:

S. -«Pues, ¿qué mal ha hecho?»

C. Pero ellos gritaban más fuerte:

S. -«¡Que lo crucifiquen!»

C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia de la multitud, diciendo:

S. -«Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!»

C. Y el pueblo entero contestó:

S. -«¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»

C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.

¡Salve, rey de los judíos!

C. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él, diciendo:

S. -«¡Salve, rey de los judíos!»

C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar.

Crucificaron con él a dos bandidos

C. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir: «La Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa, echándola a suertes, y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de su cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Éste es Jesús, el rey de los judíos». Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda.

Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz

C. Los que pasaban lo injuriaban y decían, meneando la cabeza:

S. -«Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz.»

C. Los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también, diciendo:

S. -«A otros ha salvado, y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora de la cruz, y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?»

C. Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban.

Elí, Elí, lamá sabaktaní

C. Desde el mediodía hasta la media tarde, vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó:

+ -«Elí, Elí, lamá sabaktaní.»

C. (Es decir:

+ -«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»)

C. Al oírlo, algunos de los que estaban por allí dijeron:

S. -«A Elías llama éste.»

C. Uno de ellos fue corriendo; en seguida, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio a beber.

Los demás decían:

S. -«Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo.»

C. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu.

(Todos se arrodillan, y se hace una pausa)

C. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rajaron. Las tumbas se abrieron, y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Después que él resucitó, salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a muchos.

El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, el ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:

S. -«Realmente éste era Hijo de Dios.»

C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderlo; entre ellas, María Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los Zebedeos.

José puso el cuerpo de Jesús en el sepulcro nuevo

C. Al anochecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Éste acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó.

María Magdalena y la otra María se quedaron allí, sentadas enfrente del sepulcro.

Ahí tenéis la guardia: id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis

C. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:

S. -«Señor, nos hemos acordado que aquel impostor, estando en vida, anunció: "A los tres días resucitaré." Por eso, da orden de que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, roben el cuerpo y digan al pueblo: "Ha resucitado de entre los muertos." La última impostura sería peor que la primera.»

C. Pilato contestó:

S. -«Ahí tenéis la guardia: id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis.»

C. Ellos fueron, sellaron la piedra y con la guardia aseguraron la vigilancia del sepulcro.

Passió de nostre Senyor Jesucrist segons sant Mateu:

Estic disposat a entregar-vos Jesús. ¿Que em voleu donar?

C. En aquell temps, [un dels dotze, l’anomenat Judes Iscariot, se n’anà a trobar els grans sacerdots i els digué:

S. «Estic disposat a entregar-vos Jesús. ¿Que em voleu donar?»

C. Ells li pagaren trenta mones de plata, i des d’aleshores buscava una ocasió per entregar-lo.

¿On voleu que us preparem el sopar per menjar l’anyell Pasqual?

C. El primer dia dels Àzims, els deixebles preguntaren a Jesús:

S. «¿On voleu que us preparem el sopar per menjar l’anyell Pasqual?»

C. Ell respongué:

+ «Aneu a la ciutat, a casa de tal, i digueu: El mestre diu: El meu moment s’acosta: faré el sopar pasqual amb els meus deixebles a casa teva».

C. Els deixebles com­pliren el que Jesús els havia manat i prepararen el sopar pasqual.

Un de vosaltres em trairà

C. Cap al tard, es posa a taula amb els dotze. I digué tot menjant:

+ «Us ho dic amb tota veritat: Un de vosaltres em trairà».

C. Ells començaren a dir-li, un per un, molt entristits:

S. «¿No sóc pas jo, Senyor?»

C. Jesús contestà:

+ «El qui posa amb mi la mà al mateix plat per sucar-hi és el qui em trairà. El Fill de l’home fa el camí que les Escriptures havien predit d’ell, però ai de l’home que el traeix: a aquest home més li valdria no haver nascut».

C. Judes, el qui el traïa, li preguntà:

S. «¿No sóc pas jo, rabí?»

C. Jesús li con­testà:

+ «Sí que ho ets».

Això és el meu cos. Això és la meva sang

C. Mentre menjaven, prengué el pa, digué la benedic­ció, el partí i digué tot donant-lo als deixebles:

+ «Pre­neu i mengeu-ne; això és el meu cos».

C. Després prengué un calze, digué l’acció de gràcies i els el donà tot dient:

+ «Beveu-ne tots, que això és la meva sang, la sang de l’aliança, vessada per tots els homes en remissió dels pecats. Us asseguro que des d’ara no beuré d’aquest fruit de la vinya fins el dia que en beuré de novell amb vosaltres en el Regne del meu pare».

C. Després de cantar l’himne, sortiren cap a la munta­nya de les Oliveres.

Mataré el pastor, i les ovelles del ramat es dispersaran

C. Llavors Jesús els digué:

+ «Aquesta nit tots tindreu de mi un desengany, perquè l’Escriptura diu: "Mataré el pastor, i les ovelles del ramat es dispersaran". Però, quan hauré ressuscitat, aniré davant vostre a Galilea».

C. Pere li digué:

S. «Ni que tots es desenganyin de vós, jo, mai».

C. Jesús li respon:

+ «T’ho dic amb tota veritat: Aquesta mateixa nit, abans no canti el gall, m’hauràs negat tres vegades».

C. Li diu Pere:

S. «Ni que hagi de morir amb vós, no us negaré».

C. I tots els deixebles digueren el mateix.

Es posà tot trist i abatut

C. Llavors Jesús arribà amb els seus deixebles a una propietat anomenada Guet-Semaní, i els diu:

+ «Seieu aquí mentre vaig allà a pregar».

C. Prengué Pere i els dos fills de Zebedeu, i es posà tot trist i abatut. Llavors els digué:

+ «Sento una tristor a l’ànima com per a morir-ne. Quedeu-vos aquí i vetllen juntament amb mi».

C. Ell s’avançà un tros enllà, es prosternà amb el front a terra i pregava:

+ «Pare meu, si és possible, que aquest calze s’allunyi de mi. Però que no es faci com jo vull, sinó com vós voleu».

C. Després va cap als seus deixebles i els troba adormits. Diu a Pere:

+ «¿Així no heu estat capaços de vetllar una hora amb mi? Vetlleu i pregueu, que no caigueu en la temptació. L'Esperit està decidit a tot, però l’home és feble».

C. Se n’anà per segona vegada i pregà:

+ «Pare meu, si aquest calze no pot passar sense que jo el begui, que es faci la vostra voluntat».

C. Després tornà i els trobà adormits: és que els ulls els pesaven. Els deixà, doncs, i se n’anà a pregar per tercera vegada, tot repetint la mateixa súplica. Se’n va després cap als deixebles i els diu:

+ «Ja podeu dormir tranquils. Ha arribat l’hora. El Fill de l’home és entregat en mans dels pecadors. Aixequeu-vos, anem, que el qui em traeix ja és aquí».

Detingueren Jesús

C. Encara parlava Jesús quan arribà Judes, un dels dotze, amb molta gent, armada d’espases i garrots. Venien de part dels grans sacerdots i dels notables del poble. El qui el traïa els havia donat aquest senyal:

S. «Es aquell que jo besaré: deteniu-lo».

C. Immediata­ment s’acostà a Jesús i li digué:

S. «Déu vos guard, rabí».

C. I el besà. Però Jesús li contestà:

+ «Company, estigues pel que has vingut a fer».

C. Llavors detin­gueren Jesús, i un dels qui anaven amb ell desembeinà l’espasa i, d’un cop, tallà l’orella del criat del gran sacerdot. Jesús li digué:

+ «Torna a embeinar l’espasa: tots els qui empunyen l’espasa, per l’espasa moriran. ¿Et penses que no puc demanar ajut al meu Pare? Ara mateix m’enviaria més de dotze legions d’àngels. Però llavors, ¿com es compliria el que anuncien les Escrip­tures afirmant que ha de ser així?»

C. Llavors Jesús s’adreçà a la gent i els digué:

+ «Heu vingut a agafar­-me, armats amb espases i garrots, com si fos un ban­doler. Cada dia em teníeu assegut al temple ensenyant, i mai no em detinguéreu. Però tot ha passat així perquè es complís el que havien escrit els profetes».

C. Llavors tots els deixebles el deixaren sol i fugiren.

Veureu el Fill de l’home assegut a la dreta del Tot­poderós

C. Els qui havien detingut Jesús se l’endugueren al palau del gran sacerdot Caifàs; on s’havien reunit els mestres de la Llei i els notables. Pere el seguia de lluny fins que arribà al palau del gran sacerdot. Entrà al pati i s’assegué entre els guardes, esperant el desenllaç. Els grans sacerdots amb tot el sanedrí buscaven alguna falsa declaració contra Jesús per poder-lo condemnar a mort, però no en trobaven cap, tot i que s’havien presentat molts testimonis que declaraven en fals. Finalment se’n presentaren dos amb aquesta acusació:

S. «Aquest ha dit: "Jo podria destruir el santuari de Déu i reconstruir-lo en tres dies"».

C. El gran sacerdot s’aixecà i preguntà a Jesús:

S. «¿No et vols defensar de res? Què en dius de les acusacions que et fan aquests testimonis?»

C. Però Jesús callava. El gran sacerdot li digué:

S. «Et conjuro pel Déu viu que ens diguis si tu ets el Messies, el Fill de Déu».

C. Jesús li respon:

+ «Sí, teniu raó. Us asseguro que des d’ara veureu el Fill de l’home assegut a la dreta del Tot­poderós, i venint enmig dels núvols del cel».

C. Llavors el gran sacerdot s’esquinçà els vestits tot cridant:

S. «Ha blasfemat! ¿Quina falta ens fan els testimonis? Vosal­tres mateixos acabeu de sentir la blasfèmia. ¿Què us en sembla?»

C. Ells respongueren:

S. «Mereix pena de mort».

C. Llavors li escopien a la cara i li pegaven; altres el bufetejaven i li deien:

S. «Profetitza, Messies; endevina qui t’ha pegat».

Abans no canti el gall, em negaràs tres vegades

C. Mentrestant Pere s’estava assegut fora, al pati. Una criada se li acostà per dir-li:

S. «Tu també hi anaves amb Jesús, el Galileu».

C. Però ell ho negà davant de tothom i li digué:

S. «No sé de què em parles».

C. Quan Pere sortia cap al portal, una altra criada s'hi fixà i digué als qui eren allí:

S. «Aquest anava amb Jesús, el Natzarè».

C. Pere ho tornà a negar i jurava que no coneixia aquell home. Al cap de poc els qui eren allà s’acostaren i digueren a Pere:

S. «Es veritat que hi anaves amb ells; se’t nota fins i tot en el parlar».

C. Ell es posà a proferir malediccions i juraments assegurant que no coneixia de res aquell home. En aquell moment cantà el gall i Pere es recordà que Jesús li havia dit: «Abans no canti el gall, em negaràs tres vegades», i així que va ser fora, va plorar amargament.

Entregaren a Jesús a Pilat, el governador romà

C. Quan s’hagué fet de dia, tots els grans sacerdots i els notables del poble tingueren sessió contra Jesús per decretar la seva mort. Se l’endugueren encadenat i l’entregaren a Pilat, el governador romà.

No podem posar-los amb el diner de les ofrenes, perquè són el preu d’una vida

C. Quan Judes, el qui l’havia traït, veié que l’havien condemnat, es penedí del que havia fet. Retornà les trenta monedes als gran sacerdots i als notables i els digué:

S. «He pecat entregant a la mort un home innocent».

C. Ells, per tota resposta, li digueren:

S. «¿A nosaltres ens véns amb això? Tu t’arreglaràs».

C. Ell llençà els diners al santuari, sortí fora, se’n va anar i es va penjar. Els grans sacerdots recolliren els diners, però es deien:

S. «No podem posar-los amb el diner de les ofrenes, perquè són el preu d’una vida».

C. Des­prés de discutir-ho, van comprar amb aquells diners el camp del Terrisser per sepultar els forasters. Per això encara avui s’anomena camp de Sang. Així es complí el que diu el profeta Jeremies: «Prengueren les trenta monedes, el preu d’un esclau, tal com l’avaluaven els israelites, i les donaren a canvi del camp del Terrisser, tal com el Senyor m’havia indicat».]

¿Ets tu el rei dels jueus?

C. Jesús comparegué davant el governador. El governador l’interrogà:

S. «¿Ets tu el rei dels jueus?»

C. Jesús li digué:

+. «Sí, teniu raó.»

C. Però Jesús no contestava res a les acusacions que li feien els grans sacerdots i els notables del poble. Llavors Pilat li diu:

S. «¿No sents quantes acusacions presenten contra tu?»

C. Però Jesús no li respongué ni una paraula, tant que el governador n’estava tot sorprès. Cada any, per la festa, el governador tenia el costum d’indultar un pres, el que la gent volia. Llavors hi havia un pres famós, un tal Bar-Abàs. Quan la gent es reuní, Pilat els digué:

S. «¿Qui voleu que indulti, Bar-Abàs o Jesús, tingut per Messies?»

C. Perquè s’adonava que li havien entregat Jesús per enveja. Mentre Pilat seia al tribunal, la seva esposa li féu arribar aquest encàrrec:

S. «No vulguis saber res d’aquest innocent; aquesta nit, en somni, he sofert molt per ell.»

C. Mentrestant els grans sacerdots i els notables havien convençut la gent que demanessin l’indult de Bar-Abàs i la mort de Jesús. Quan Pilat els preguntà quin dels dos volien que els indultés, ells li respongueren:

S. «Bar-Abàs.»

C. Pilat els diu:

S. «I de Jesús tingut per Messies, ¿què n’he de fer?»

C. Tots li respongueren:

S. «Que el crucifiquin.»

C. Digué Pilat:

S. «¿Per què? ¿Quin mal ha fet?»

C. Ells cridaven més fort encara:

S. «Que el crucifiquin.»

C. Quan Pilat s’adonà que era inútil el seu intent i que més aviat crearia un avalot, es rentà amb aigua les mans davant la gent i els digué:

S. «Jo no sóc responsable de la sang d’aquest home; arregleu-vos vosaltres.»

C. Tot el poble respongué:

S. «Que la responsabilitat d’aquesta sang caigui sobre nosaltres i sobre els nostres fills.»

C. Llavors els deixà lliure Bar-Abàs i entregà Jesús, després de fer-lo assotar, perquè el crucifiquessin.

Salve, rei dels jueus

C. Els soldats del governador s’endugueren Jesús a l’interior del pretori, reuniren al seu voltant tota la tropa, li tragueren els vestits, el cobriren amb un mantell de color grana, i li posaren al front una corona d’espines que havien teixit, i a la mà dreta, li posaren una canya. Després, per burlar-se’n, s’agenollaven davant d’ell i li deien:

S. «Salve, rei dels jueus.»

C. També l’escopien i li prenien la canya per pegar-li al cap. Acabada la burla, li tragueren el mantell, li posaren els seus vestits i se l’endugueren per crucificar-lo.

Dos bandolers foren crucificats juntament amb ell

C. Quan sortien, trobaren un home de Cirena, que es deia Simó, i l’obligaren a carregar-se la creu de Jesús. Arribaren a un indret anomenat Gólgota, que vol dir lloc de la Calavera. Li oferiren una beguda de vi barrejat amb fel; ell el tastà, però no en volgué beure. Després de crucificar-lo, es repartiren els seus vestits i se’ls jugaren als daus. I s’assegueren allà per fer la guàrdia. Sobre el seu cap, havien posat escrita la causa de la seva condemna: «Aquest és Jesús, el rei dels jueus.» Dos bandolers foren crucificats juntament amb ell, l’un a la dreta i l’altre a l’esquerra.

Si ets el Fill de Déu, baixa de la creu

C. Els qui passaven l’insultaven, movien el cap amb aires de mofa i deien:

S. «Tu que vols destruir el santuari i reconstruir-lo en tres dies, salva’t tu mateix; si ets el Fill de Déu, baixa de la creu.»

C. També se’n burlaven els grans sacerdots amb els mestres de la Llei i els notables. Deien:

S. «Ell que salvava els altres, no és capaç de salvar-se ell mateix! Ell que és el rei d’Israel, que baixi ara de la creu i creurem en ell. Confiava en Déu: que l’alliberi, doncs, si tant se l’estima, ell que deia: Sóc Fill de Déu.»

C. Els bandolers que havien estat crucificats amb ell també li feien els mateixos retrets.

Eli, Eli, lema sabactani?

C. Des del migdia fins a mitja tarda s’estengué una foscor sobre tota la terra. Cap a mitja tarda Jesús cridà amb tota la força:

+ «Eli, Eli, ¿lema sabactani?»

C. Que vol dir:

+ «Déu meu, Déu meu, ¿per què m’heu abandonat?»

C. Alguns dels qui eren allí deien:

S. «Ara crida Elies.»

C. Un d’ells anà corrents a prendre una esponja xopa de vinagre i la posà al capdamunt d’una canya perquè begués. Però els altres li deien:

S. «Deixa’l estar. A veure si ve Elies a salvar-lo.»

C. Jesús tornà a cridar amb tota la força i expirà.

(pausa, agenollats)

C. En aquell moment la cortina que tancava el santuari s’esquinçà en dos trossos de dalt a baix, la terra tremolà, les roques s’esberlaren, els sepulcres s’obriren i ressuscitaren molts cossos dels sants que hi reposaven; després de la resurrecció de Jesús sortiren dels sepulcres, anaren a la Ciutat Santa i s’aparegueren a molts. Quan el centurió i els soldats que guardaven Jesús veieren el terratrèmol i tot el que havia passat, s’esveraren molt i deien:

S. «És veritat: Aquest home era Fill de Déu.»

[C. També moltes dones eren allà mirant-s’ho de lluny. Havien seguit Jesús des de Galilea i el proveïen amb els seus propis recursos. Entre elles hi havia Maria Magdalena, Maria, mare de Jaume i de Josep, i la mare dels fills de Zebedeu.

Josep posà el cos de Jesús en el sepulcre nou

C. Cap al tard vingué un home ric d'Arimatea, que es deia Josep, i era també dels seguidors de Jesús. Aquest home anà a trobar Pilat per demanar-li el cos de Jesús. Pilat manà que li donessin el cos. Josep el prengué, l’amortallà amb un llençol, i el posà en el sepulcre nou que ell s’havia fet tallar a la roca. Després féu rodolar una gran pedra, per tancar l’entrada del sepulcre, i se n’anà. Maria Magdalena i l’altra Maria eren allà, assegudes davant el sepulcre.

Podeu disposar d’una guàrdia. Feu guardar el sepulcre tan bé com sapigueu

C. L’endemà, que era ja dissabte, els grans sacerdots i els fariseus anaren en corporació a trobar Pilat per dir-li:

S. «Senyor, ens hem recordat que aquell impos­tor quan encara vivia va dir: "Al cap de tres dies ressuscitaré”. Doneu ordre de guardar el sepulcre fins al tercer dia, no fos cas que els deixebles anessin a robar-lo i diguessin al poble: Ha ressuscitat t’entre els morts; seria una impostura pitjor que la primera».

C. Pilat els digué:

S. «Podeu disposar d’una guàrdia. Feu guardar el sepulcre tan bé com sapigueu».

C. Ells anaren al sepulcre i l’asseguraren segellant-ne l’entrada i posant hi guàrdia.]

Realizada con software libreRealizada con sistema operativo GNU/LinuxRealizada con sistema operativo GNU/LinuxRealizada con distribución UbuntuRealizada con editor HTML BluefishRealizada con programación web con phpRealizada con base de datos web con mysqlRealizada con navegadores de referencia Firefox y ChromiumRealizada con navegadores de referencia Firefox y ChromiumRealizada con FTP FilezillaRealizada con retoque fotográfico con GimpRealizada con dibujo vectorial con InkscapeRealizada con edición multimedia con Kdenlive y CinelerraRealizada con edición multimedia con Kdenlive y CinelerraRealizada con conversión de formatos multimedia con WinFFRealizada con reproductor multimedia VLCRealizada con edición de PDF con PDF EditorRealizada con suite ofimática Openoffice | Contenidos bajo licencia Creative Commons | cumple el estándar XHTML 1.1cumple el estándar CSS 3.0cumple el estándar WAI-AA de accesibilidad

[Comunidad Parroquial San Pedro. Puerto de Sagunto]