benvingudes i benvinguts a

logo de la Web Parroquial San Pedro


san-pedro.org és l'espai a la xarxa de la comunitat parroquial de Sant Pere Apòstol, per construir comunitat també des d'internet

Contenido
La Torre, el logo de la parroquia

Organigrama

DOMINGO DE RAMOS (B) - DIUMENGE DE RAMS (B)

EVANGELIO

Mc 11, 1-10

Bendito el que viene en nombre del Señor

EVANGELI

Mc 11:1-10

Beneït el qui ve en nom del Senyor

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

Se acercaban a Jerusalén, por Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos, y jesús mandó a dos de sus discípulos, diciéndoles:

«ld a la aldea de enfrente y, en cuanto entréis, encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedIo. Y si alguien os pregunta por qué lo hacéis, contestadle: "El Señor lo necesita y lo devolverá pronto."»

Fueron y encontraron el borrico en la calle, atado a una puerta, y lo soltaron. Algunos de los presentes les preguntaron:

- «¿Por qué tenéis que desatar el borrico?»

Ellos les contestaron como había dicho jesús; y se lo permitieron.

Llevaron el borrico, le echaron encima sus mantos, y jesús se montó. Muchos alfombraron el camino con sus mantos, otros con ramas cortadas en el campo. Los que iban delante y detrás gritaban:

- «Hosanna, bendito el que viene en nombre del Señor. Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David. ¡Hosanna en el cielo!»

Lectura de l’evangeli segons sant Marc:

Quan s'acostaven a Jerusalem, vora Bet-Fagué i Bet-Hània, cap a la muntanya de les Oliveres, Jesús envià dos dels seus deixebles amb aquest encàrrec: «Aneu al poble d'aquí al davant, i així que hi entrareu trobareu un pollí fermat, que ningú no ha muntat encara. Deslligueu-lo i porteu-lo. Si algú us preguntava: ¿Per què ho feu?, digueu-li que el Senyor l'ha de menester, i de seguida el tornarà aquí.»

Ells se n'anaren i trobaren un pollí fermat, fora, al portal d'una casa, i el deslligaren. Alguns dels qui eren allà els deien: «¿Què feu, que deslligueu el pollí?» Ells respongueren tal com els havia dit Jesús, i els deixaren fer. Porten a Jesús el pollí, el guarneixen amb els seus mantells i ell hi puja.

Molts estenien els mantells pel camí, i d'altres, ramatge que collien dels camps, i els qui el precedien o el seguien cridaven: «Hosanna. Beneït el qui ve en nom del Senyor. Beneït el regne del nostre pare David, que està a punt d'arribar. Hosanna a dalt del cel.»

LITURGIA DE LA PALABRA - LITURGIA DE LA PARAULA

LECTURA PRIMERA

Is 50, 4-7

No me tapé el rostro ante los ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado

LECTURA PRIMERA

Is 50:4-7

No he amagat la cara davant les ofenses i sé que no quedaré avergonyit

Lectura del libro de Isaías:

Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados.

El Señor me abrió el oído. Y yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos.

El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

Lectura del llibre del profeta Isaïes:

El Senyor Déu m’ha donat una llengua de mestre perquè, amb la paraula, sàpiga sostenir els cansats. Un matí i un altre, em desvetlla l’orella, perquè escolti com un deixeble. El Senyor Déu m’ha parlat a cau d’orella i jo no m’he resistit ni m’he fet enrere: he parat l’esquena als qui m’assotaven i les galtes als qui m’arrencaven la barba; no he amagat la cara davant d’ofenses i escopinades. El Senyor Déu m’ajuda: per això no em dono per vençut; per això paro com una roca la cara i sé que no quedaré avergonyit.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24(R.:2a)

SALM RESPONSORIAL

Sal 21:8-9,17-18a,19-20,23-242a

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Al verme, se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza: «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre, si tanto lo quiere.» R.

Me acorrala una jauría de mastines, me cerca una banda de malhechores; me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos. R.

Se reparten mi ropa, echan a suertes mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R.

Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré. Fieles del Señor, alabadlo; linaje de Jacob, glorificadlo; tenedlo, linaje de Israel. R.

R. Déu meu, Déu meu, ¿per què m’heu abandonat?

Tots els qui em veuen es riuen de mi,

amb els llavis i amb el cap prenen aires de mofa:

«S’ha adreçat al Senyor; que l’alliberi, doncs;

que el salvi, si tant se l’estima.» R.

M’envolta una munió de gossos,

em rodeja un estol de malfactors,

m’han lligat les mans i els peus,

puc comptar tots els meus ossos. R.

Es reparteixen entre ells els meus vestits,

es juguen als daus la meva roba.

Almenys vós, Senyor, no us allunyeu;

força meva, cuiteu a defensar-me. R.

Anunciaré als meus germans el vostre nom,

us lloaré enmig del poble reunit.

Fidels del Senyor, lloeu-lo,

fills de Jacob, glorifiqueu-lo,

reverencieu-lo, fills d’Israel. R.

SEGUNDA LECTURA

Flp 2, 6-11

Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo

LECTURA SEGONA

Fl 2:6-11

Jesucrist s’abaixà. Per això Déu l’ha exalçat

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses:

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Lectura de la carta de sant Pau als cristians de Filips:

Jesucrist, que era de condició divina, no es volgué guardar gelosament la seva igualtat amb Déu, sinó que es va fer no-res, fins a prendre la condició d’esclau. Havent-se fet semblant als homes i començant a captenir-se com un home qualsevol, s’abaixà i es féu obedient fins a acceptar la mort i una mort de creu. Per això Déu l’ha exalçat i li ha concedit aquell nom que està per damunt de tot altre nom, perquè tothom, al cel, a la terra i sota la terra, doblegui el genoll al nom de Jesús, i tots els llavis reconeguin que Jesucrist és Senyor, a glòria de Déu Pare.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

Fl 2,8-9

VERS ABANS DE L'EVANGELI

Fl 2:8-9

Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre».

Crist es féu per nosaltres obedient fins a la mort i una mort de creu. Per això Déu l’ha exalçat i li ha concedit aquell nom que està per damunt de tot altre nom.

EVANGELIO

Mc [14, 1-14, 72,] 15, 1-15, 39 [,15, 40-15, 47]

EVANGELI

Mc [14:1-14:72,]15:1-15:39[,15:40-15:47]

Pasión de nuestro Señor jesucristo según san Marcos:

Pretendían prender a Jesús a traición y darle muerte

[C. Faltaban dos días para la Pascua y los Azimos. Los sumos sacerdotes y los escribas pretendían prender a Jesús a traición y darle muerte. Pero decían:

S. - «No durante las fiestas; podría amotinarse el pueblo.»

Se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura

C. Estando Jesús en Betania, en casa de Simón, el leproso, sentado a la mesa, llegó una mujer con un frasco de perfume muy caro, de nardo puro; quebró el frasco y lo derramó en la cabeza de Jesús. Algunos comentaban indignados:

S. - «A qué viene este derroche de perfume? Se podía haber vendido por más de trescientos denarios para dárselo a los pobres.»

C. Y regañaban a la mujer. Pero Jesús replicó:

+. - «Dejadla, ¿por qué la molestáis? Lo que ha hecho conmigo está bien. Porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros y podéis socorrerlos cuando queráis; pero a mí no me tenéis siempre. Ella ha hecho lo que podía: se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. Os aseguro que, en cualquier parte del mundo donde se proclame el Evangelio, se recordará también lo que ha hecho ésta.»

A Judas Iscariote le prometieron dinero

C. Judas Iscariote, uno de los Doce, se presentó a los sumos sacerdotes para entregarles a Jesús. Al oírlo, se alegraron le prometieron dinero. El andaba buscando ocasión propicia ara entregarlo.

¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?

C. El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:

S. - «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?»

C. Él envió a dos discípulos, diciéndoles:

+. - «Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: "El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?" Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.»

C. Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.

Uno de vosotros me va a entregar: uno que está comiendo conmigo

Al atardecer fue él con los Doce. Estando a la mesa comiendo, dijo Jesús:

+. - «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar: uno que está comiendo conmigo.»

C. Ellos, consternados, empezaron a preguntarle uno tras otro:

S. - «¿Seré yo?»

C. Respondió:

+. - «Uno de los Doce, el que está mojando en la misma fuente que yo. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; ¡más le valdría no haber nacido!»

Ésto es mi cuerpo. Ésta es mi sangre, sangre de la alianza

C. Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo:

+. - «Tomad, ésto es mi cuerpo.»

C. Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo:

+. - «Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.»

Antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres

C. Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos. Jesús les dijo:

+. - «Todos vais a caer, como está escrito: "Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas." Pero, cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea.»

C. Pedro replicó:

S. - «Aunque todos caigan, yo no.»

C. Jesús le contestó:

+. - «Te aseguro que tú hoy, esta noche, antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres.»

C. Pero él insistía:

S. - «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré.»

C. Y los demás decían lo mismo.

Empezó a sentir terror y angustia

Fueron a un huerto, que llaman Getsemaní, y dijo a sus discípulos:

+. - «Sentaos aquí mientras voy a orar.»

C. Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, empezó a sentir terror y angustia, y les dijo:

+. - «Me muero de tristeza; quedaos aquí velando.»

C. Y, adelantándose un poco, se postró en tierra pidiendo que, si era posible, se alejase de él aquella hora; y dijo:

+. - «¡Abba! (Padre), tú lo puedes todo; aparta de mí este cáliz. Pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.»

C. Volvió y, al encontrarlos dormidos, dijo a Pedro:

+. - «Simón, ¿duermes?; ¿no has podido velar ni una hora?. Velad y orad, para no caer en la tentación; el espíritu es decidido, pero la carne es débil.»

C. De nuevo se apartó y oraba repitiendo las mismas palabras. Volvió, y los encontró otra vez dormidos, porque tenían los ojos cargados, y no sabían qué contestarle. Volvió por tercera vez y les dijo:

+. - «Ya podéis dormir y descansar. ¡Basta!. Ha llegado la hora; mirad que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.»

Prendedlo y conducidlo bien sujeto

C. Todavía estaba hablando, cuando se presentó Judas, uno de los Doce, y con él gente con espadas y palos, mandada por los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos. El traidor les había dado una contraseña, diciéndoles:

S. - «Al que yo bese, ése es; prendedlo y conducidlo bien sujeto.»

C. Y en cuanto llegó, se acercó y le dijo:

S. - «¡Maestro!»

C. Y lo besó. Ellos le echaron mano y lo prendieron. Pero uno de los presentes, desenvainando la espada, de un golpe le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús tomó la palabra y les dijo:

+. - «¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos como a un bandido? A diario os estaba enseñando en el templo, y no me detuvisteis. Pero, que se cumplan las Escrituras.»

C. Y todos lo abandonaron y huyeron. Lo iba siguiendo un muchacho, envuelto sólo en una sábana, y le echaron mano; pero él, soltando la sábana, se escapó desnudo.

¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?

C. Condujeron a Jesús a casa del sumo sacerdote, y reunieron todos los sumos sacerdotes y los ancianos y los escribas. Pedro lo fue siguiendo de lejos, hasta el interior del palacio del sumo sacerdote; y se sentó con los criados a la lumbre para calentarse.

C. Los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno buscaban testimonio contra Jesús, para condenarlo a muerte; y no lo encontraban. Pues, aunque muchos daban falso testimonio contra él, los testimonios no concordaban. y algunos, poniéndose en pie, daban testimonio contra él, diciendo:

S. - «Nosotros le hemos oído decir: “Yo destruiré el templo, edificado por hombres, y en tres días construiré otro no edificado por hombres”.»

C. Pero ni en esto concordaban los testimonios. El Sumo sacerdote se puso en pie en medio e interrogó a Jesús:

S. - «¿No tienes nada que responder? ¿Qué son esos cargos que levantan contra ti?»

C. Pero él callaba, sin dar respuesta. El sumo sacerdote lo interrogó de nuevo, preguntándole:

S. - «¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?»

C. Jesús contestó:

+. - «Sí, lo soy. Y veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene entre las nubes del cielo.»

C. El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras, diciendo:

S. - «¿Qué falta hacen más testigos?. Habéis oído la blasfemia. ¿Qué decís?»

C. Y todos lo declararon reo de muerte. Algunos se pusieron a escupirle y, tapándole la cara, lo abofeteaban y le decían:

S. - «Haz de profeta.»

C. Y los criados le daban bofetadas.

No conozco a ese hombre que decís

Mientras Pedro estaba abajo en el patio, llegó una criada del sumo sacerdote y, al ver a Pedro calentándose, lo miró y dijo:

S. - «También tú andabas con Jesús, el Nazareno.»

C. Él lo negó, diciendo:

S. - «Ni sé ni entiendo lo que quieres decir.»

C. Salió fuera al zaguán, y un gallo cantó. La criada, al verlo, volvió a decir a los presentes:

S. - «Éste es uno de ellos.»

C. Y él volvió a negar. Al poco rato, también los presentes dijeron a Pedro:

S. - «Seguro que eres uno de ellos, pues eres galileo.»

C. Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar:

S. - «No conozco a ese hombre que decís.»

C. Y en seguida, por segunda vez, cantó un gallo. Pedro se acordó de las palabras que le había dicho Jesús y rompió a llorar.

¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?

C. Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes, con los ancianos, los escribas y el Sanedrín en pleno, se reunieron, y, atando a jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato.

C. Pilato le preguntó:

S. - «¿Eres tú el rey de los judíos?»

C. Él respondió:

+. - «Tú lo dices.»

C. Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas.

C. Pilato le preguntó de nuevo:

S. - «¿No contestas nada? Mira cuántos cargos presentan contra ti.»

C. Jesús no contestó más; de modo que Pilato estaba muy extrañado.

C. Por la fiesta solía soltarse un preso, el que le pidieran. Estaba en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en la revuelta. La gente subió y empezó a pedir el indulto de costumbre.

C. Pilato les contestó:

S. -«¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?»

C. Pues sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia.

C. Pero los sumos sacerdotes soliviantaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás.

C. Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó:

S. - «¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos?»

C. Ellos gritaron de nuevo:

S. - «¡Crucificalo!»

C. Pilato les dijo:

S. - «Pues ¿qué mal ha hecho?»

C. Ellos gritaron más fuerte:

S. - «¡Crucificalo!»

C. Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.

Le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado

C. Los soldados se lo llevaron al interior del palacio - al pretorio- y reunieron a toda la compañía. Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado, y comenzaron a hacerle el saludo:

S. - «¡Salve, rey de los judíos!»

C. Le golpearon la cabeza con una caña, le escupieron; y, doblando las rodillas, se postraban ante él.

C. Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo.

C. Llevaron a Jesús al Gólgota y lo crucificaron.

C. Y a uno que pasaba, de vuelta del campo, a Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, lo forzaron a llevar la cruz.

C. Y llevaron a jesús al Gólgota (que quiere decir lugar de «la Calavera»), y le ofrecieron vino con mirra; pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno.

C. Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: «El rey de los judíos.» Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: «Lo consideraron como un malhechor.»

A otros ha salvado, y a sí mísmo no se puede salvar

C. Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo:

S. -«¡Anda!, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz.»

C. Los sumos sacerdotes con los escribas se burlaban también de él, diciendo:

S. - «A otros ha salvado, y a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.»

C. También los que estaban crucificados con él lo insultaban.

Jesús, dando un fuerte grito, expiró

C. Al llegar el mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y, a la media tarde, jesús clamó con voz potente:

+. - «Eloí, Eloí, lamá sabaktaní.»

C. Que significa:

+. - «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»

C. Algunos de los presentes, al oírlo, decían:

S. - «Mira, está llamando a Elías.»

C. Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber, diciendo:

S. - «Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo.»

C. Y jesús, dando un fuerte grito, expiró.

(Todos se arrodillan, y se hace una pausa)

C. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo:

S. - «Realmente este hombre era Hijo de Dios.»

José rodó una piedra a la entrada del sepulcro

C. Había también unas mujeres que miraban desde lejos; entre ellas, María Magdalena, María, la madre de Santiago el Menor y de José, y Salomé, que, cuando él estaba en Galilea, lo seguían para atenderlo; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén.

C. Al anochecer, como era el día de la Preparación, víspera del sábado, vino José de Arimatea, noble senador, que también aguardaba el reino de Dios; armándose de valor, se presentó ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se extrañó de que hubiera muerto ya; y, llamando al centurión, le preguntó si hacía mucho tiempo que había muerto.

C. Informado por el centurión, concedió el cadáver a José. Éste compró una sábana y, bajando a Jesús, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro, excavado en una roca, y rodó una piedra a la entrada del sepulcro.

C. María Magdalena y María la de José observaban dónde lo ponían.

Passió de nostre Senyor Jesucrist segons sant Marc:

Discutien quina seria la manera més astuta d’apoderar-se de Jesús i matar-lo

[C. Quan faltaven dos dies per a la festa de la Pasqua i dels Àzims, els grans sacerdots i els mestres de la Llei discutien quina seria la manera més astuta d’apoderar-se de Jesús i de matar-lo. Deien:

S. «No podem fer-ho en un acte de la festa; potser el poble s’avalotaria».

S’ha anticipat a ungir el meu cos per al dia que seré amortallat

C. A Bet-Hània, a casa de Simó el leprós, mentre Jesús era a taula, vingué una dona amb un gerret d’alabastre que contenia un perfum preuadíssim de nard autèntic. La dona trencà l’alabastre i vessà el perfum sobre el cap de Jesús. Alguns s’ho miraren malament i comentaven entre ells:

S. «¿Per què malgastar el perfum d’aquesta manera? S’hauria pogut vendre per més de tres-centes monedes de plata i donar-ho als pobres».

C. I estaven disgustats amb ella. Però Jesús digué:

+. «Deixeu-la estar. ¿Per què la inquieteu? Això que ha fet amb mi és molt bo. Els pobres els teniu sempre amb vosaltres i els podreu fer bé sempre que voldreu, però a mi, no sempre em tindreu. Aquesta dona ha fet el que ha pogut: s’ha anticipat a ungir el meu cos per al dia que seré amortallat. Us ho dic amb tota veritat: Quan aquesta Bona Nova serà proclamada a tot el món, també diran això que ha fet aquesta dona, perquè Déu li ho tingui present».

Prometeren a Judes Iscariot de donar-li una paga

C. Judes Iscariot, un dels dotze, se n’anà a trobar els grans sacerdots per entregar-los Jesús. Ells se n’alegraren i prometeren de donar-li una paga. I buscava com podria fer-ho en un bon moment.

¿On m’allotjareu per poder menjar l’anyell pasqual amb els meus deixebles?

C. El primer dia dels Àzims, quan la gent immolava l’anyell pasqual, els deixebles digueren a Jesús:

S. «¿On voleu que anem a preparar-vos el lloc perquè puguem menjar l’anyell pasqual?»

C. Ell envià dos dels seus deixebles amb aquesta consigna:

+. «Aneu a la ciutat i us trobareu amb un home que duu una gerra d’aigua. Seguiu-lo, i allà on entri digueu al cap de casa: El mestre pregunta on l’allotjareu per poder menjar l’anyell pasqual amb els seus deixebles. Ell us ensenyarà dalt la casa una sala gran, arreglada amb estores i coixins. Prepareu-nos allà el sopar».

C. Els deixebles se n’anaren. Arribant a la ciutat, ho trobaren tot com Jesús els ho havia dit i prepararen el sopar pasqual.

Un de vosaltres em trairà, un que menja amb mi

C. Cap al tard, vingué Jesús amb els dotze. Posats a taula, Jesús digué tot menjant:

+. «Us ho dic amb tota veritat: Un de vosaltres em trairà, un que menja amb mi».

C. Ells es posaren tots tristos i començaren a dir-li, un per un:

S. «¿No sóc pas jo?»

C. Jesús els digué:

+. «Un dels dotze que suca amb mi en el mateix plat. El Fill de l’home fa el camí que les Escriptures havien predit d’ell, però ai de l’home que el traeix: a aquest home més li valdria no haver nascut».

Això és el meu cos. Això és la meva sang, la sang de l’aliança

C. I mentre menjaven, prengué el pa, digué la benedicció, el partí, els el donà i digué:

+. «Preneu-lo: això és el meu cos».

C. Després prengué un calze, digué l’acció de gràcies, els el donà i en begueren tots. I els digué:

+. «Això és la meva sang, la sang de l’aliança, vessada per tots els homes. Us ho dic amb tota veritat: Ja no beuré més d’aquest fruit de la vinya fins al dia que en beuré de novell en el Regne de Déu».

Abans del segon cant del gall, m’hauràs negat tres vegades

C. Després de cantar l’himne, sortiren cap a la muntanya de les Oliveres. I Jesús els digué:

+. «Tots tindreu un desengany, perquè l’Escriptura diu: Mataré el pastor, i les ovelles es dispersaran. Però, quan hauré ressuscitat, aniré davant vostre a Galilea».

C. Pere li digué:

S. «Ni que tots es desenganyin, jo, no».

C. Jesús li respongué:

+. «T’ho dic amb tota veritat: Avui, aquesta mateixa nit, tu, abans del segon cant del gall, m’hauràs negat tres vegades».

C. Però ell insistia:

S. «Ni que hagi de morir amb vós, no us negaré ».

C. I tots els altres deien el mateix.

Començà a sentir-se esglaiat i abatut

C. Arribaren en una propietat anomenada Guet-Semaní, i Jesús diu als deixebles:

+. «Seieu aquí mentre jo prego».

C. Prengué amb ell Pere, Jaume i Joan, i començà de sentir-se esglaiat i abatut. I els digué:

+. «Sento una tristor a l’ànima com per a morir- ne. Quedeu-vos aquí i vetlleu».

C. Ell s’avançà un tros enllà, es deixà caure a terra i pregava que, si era possible, s’allunyés d’ell aquella hora. Deia:

+. «Abbà, Pare, a vós tot us és possible: allunyeu de mi aquest calze. Però que no es faci el que jo vull, sinó el que vós voleu».

C. Després va cap als deixebles i els troba adormits. Diu a Pere:

+. «Simó, ¿dorms? ¿No has estat capaç de vetllar ni una hora? Vetlleu i pregueu, que no caigueu en la temptació. L’esperit està decidit a tot; però l’home és feble».

C. Se n’anà una altra vegada i pregà repetint les mateixes paraules. Després tornà i els trobà adormits: és que els ulls els pesaven, i no sabien què respondre-li. Ve després per tercera vegada i els diu:

+.«Ja podeu dormir tranquils. És massa tard. Ha arribat l’hora, el Fill de l’home és entregat a les mans dels pecadors. Aixequeu-vos, anem, que el qui em traeix ja és aquí».

Deteniu-lo i emporteu-vos-el ben segur

C. Immediatament, quan encara Jesús parlava, es presentà Judes, un dels dotze. L’acompanyava gent armada amb espases i garrots que venia de part dels grans sacerdots i notables del poble. El qui el traïa els havia donat aquesta contrasenya:

S. «És aquell que jo besaré: deteniu-lo i emporteu-vos-el ben segur»

C. Tot seguit se li acosta i li diu:

S. «Rabí».

C. I el besà. Ells detingueren Jesús. Però un dels presents desembeinà l’espasa i, d’un cop, tallà l’orella al criat del gran sacerdot. Jesús els digué:

+. «Heu vingut a agafar-me armats amb espases i garrots, com si fos un bandoler. Cada dia em teníeu amb vosaltres al temple ensenyant i mai no em detinguéreu. És que s’havien de complir les Escriptures».

C. Llavors tots el deixaren sol i fugiren. El seguia un jove cobert només amb un llençol, i el van agafar, ell deixà el llençol i fugí tot nu.

¿Ets tu el Messies, el Fill d’aquell que és Beneït?

C. S’endugueren Jesús al palau del gran sacerdot, i s’hi reuniren tots els grans sacerdots, els notables i els mestres de la Llei. Pere el seguia de lluny fins al pati interior del palau del gran sacerdot, i s’estava assegut amb els guardes, escalfant-se vora el foc. Els grans sacerdots amb tot el sanedrí buscaven alguna declaració contra Jesús per condemnar-lo a mort, però no en trobaven cap, perquè, tot i que eren molts els qui declaraven en fals contra ell, les seves declaracions no concordaven. També s’alçaren alguns que presentaven aquesta falsa acusació:

S. «Nosaltres vam sentir que deia això: Jo destruiré aquest santuari, fet de mà d’homes, i en tres dies en reconstruiré un altre, no fet de mà d’homes».

C. Però ni així no concordava la seva declaració. Llavors el gran sacerdot s’aixecà, es posà al mig i preguntà a Jesús:

S. «¿No et vols defensar de res? ¿Què ens dius de les acusacions que et fan aquests testimonis?»

C. Però ell callava i no es defensava de res. Llavors el gran sacerdot li va fer aquesta pregunta:

S. «¿Ets tu el Messies, el fill d’aquell que és Beneït?»

C. Jesús respongué:

+. «Sí que el sóc, i veureu el Fill de l’home assegut a la dreta del Totpoderós, i venint enmig dels núvols del cel».

C. Però el gran sacerdot s’esquinçà els vestits tot dient:

S. «¿Quina falta ens fan els testimonis? Vosaltres mateixos heu sentit la blasfèmia. ¿Què us en sembla?»

C. Tots van sentenciar que mereixia pena de mort. Alguns començaren a escopir-lo, a tapar- li la cara, a donar-li cops de puny i a dir-li:

S. «Profetitza».

C. I els guardes li donaven bufetades.

No conec de res aquest home de qui parleu

C. Mentre Pere era a baix, al pati, ve una de les criades del gran sacerdot i, en veure’l allà escalfant-se, se’l mira bé i diu:

S. «Tu també hi anaves amb el Natzarè, amb Jesús».

C. Però ell ho negà i digué:

S. «No sé res d’això que em parles».

C. Sortí fora, cap al vestíbul, i el gall cantà; i la criada, en veure’l, començà una altra vegada a dir als qui eren allà:

S. «Aquest home és d’ells».

C. Pere tornà a negar-ho. Poc després els qui eren allà li tornaren a dir:

S. «Segur que ho ets. Se’t coneix fins i tot que ets galileu».

C. Ell es posà a proferir malediccions i juraments assegurant que no coneixia de res aquell home de qui parlaven. En aquell moment el gall cantà una altra vegada, i Pere es recordà que Jesús li havia dit: «Abans del segon cant del gall, m’hauràs negat tres vegades », i esclatà en plors.

Voleu que us indulti el rei dels jueus?

C. Tot seguit,] de bon matí, els grans sacerdots amb els notables del poble i els mestres de la Llei i tot el sanedrí, celebraren una sessió, encadenaren Jesús, el dugueren i l’entregaren a Pilat. Pilat l’interrogà:

S. «¿Ets tu el rei dels jueus?»

C. Ell li respongué:

+. «Sí, teniu raó».

C. Els grans sacerdots li feien moltes acusacions. Llavors Pilat li preguntà altra vegada:

S. «¿No et vols defensar de res? Mira quantes acusacions et fan».

C. Però Jesús ja no li respongué res més, tant, que Pilat n’estava sorprès. Cada any, per la festa, Pilat els indultava el pres, que ells demanaven. Hi havia un tal Bar-Abàs, empresonat amb els revoltosos que havien comès un assassinat durant els disturbis. La gent, doncs, pujà i començà a demanar a Pilat que els concedís el que solia fer. Pilat els digué:

S. «¿Voleu que us indulti, el rei dels jueus?»

C. Perquè s’adonà que els grans sacerdots li havien entregat Jesús per enveja. Però els grans sacerdots excitaren la gent perquè fessin indultar Bar-Abàs. Pilat tornà a parlar- los i els deia:

S. «I de Jesús que teniu per rei dels jueus, ¿què n’he de fer?»

C. La gent cridà:

S. «Crucifiqueu-lo».

C. Pilat, volent acontentar la gent, els deixà lliure Bar-Abàs, i entregà Jesús, després de fer-lo assotar, perquè el crucifiquessin.

El coronaren amb una corona d’espines que havien teixit

C. Els soldats el conduïren a l’interior del pati del palau, que és el pretori, convocaren tota la tropa, el vestiren de porpra, el coronaren amb una corona d’espines que havien teixit i es posaren a saludar-lo:

S. «Salve, rei dels jueus».

C. Després li pegaven al cap amb una canya, l’escopien i s’agenollaven com si li fessin homenatge. Acabada la burla, li tragueren el vestit de porpra, li posaren els seus vestits i se l’endugueren fora per crucificar-lo.

Portaren Jesús a l’indret del Gòlgota

C. I obligaren a carregar-se la creu de Jesús un tal Simó de Cirena, pare d’Alexandre i de Rufus, que passava tornant del camp. Portaren Jesús a l’indret del Gòlgota, que, traduït, vol dir lloc de la Calavera.

El van comptar entre els delinqüents

C. I li oferien vi adobat amb mirra, però no en va prendre. El crucificaren i es repartiren els seus vestits i se’ls jugaren als daus, a veure què treia cadascun. Era mig matí quan el crucificaren. En un rètol constava la causa de la seva condemna: «El rei dels jueus». Juntament amb ell crucificaren dos bandolers, un a la seva dreta i un altre a la seva esquerra.

Ell que salvava els altres, no és capaç de salvar-se ell mateix

C. Els qui passaven l’insultaven, movien el cap amb aire de mofa i deien:

S. «Ah, tu que vols destruir el santuari i reconstruir- lo en tres dies, salva’t tu mateix i baixa de la creu».

C. També se’n burlaven els grans sacerdots comentant amb els mestres de la Llei:

S. «Ell que salvava els altres, no és capaç de salvar-se ell mateix. El Messies, el rei d’Israel, que baixi ara de la creu i nosaltres quan ho veurem, creurem en ell».

C. També li feien retrets els qui havien estat crucificats amb ell.

Jesús llançà un gran crit i expirà

C. Arribat el migdia s’estengué per tota la terra una fosca fins a mitja tarda. I a mitja tarda Jesús cridà amb tota la força:

+. «Elohi, Elohi, ¿lamà sabactani?»

C. Que traduït vol dir:

+. «Déu meu, Déu meu, ¿per què m’heu abandonat?»

C. Alguns dels qui eren allí deien:

S. «Mireu com crida Elies».

C. Un corregué, xopà de vinagre una esponja, la posà al capdamunt d’una canya perquè begués, i deia:

S. «Deixeu, a veure si ve Elies a desclavarlo ».

C. Jesús llançà un gran crit i expirà.

(pausa, agenollats)

C. En aquell moment la cortina que tancava el santuari s’esquinçà en dos trossos de dalt a baix. El centurió que estava dret davant d’ell, quan veié com havia expirat digué:

S. «És veritat; aquest home era Fill de Déu».

[C. També hi havia unes dones mirant-s’ho de lluny. Entre elles hi havia Maria Magdalena, Maria, mare de Jaume el menor i de Josep, i Salomé, que havien seguit Jesús quan era a Galilea i el proveïen amb els seus propis recursos; n’hi havia també moltes altres, que havien pujat amb ell a Jerusalem.

Josep féu rodolar una pedra per tancar l’entrada del sepulcre

C. Ja cap al tard, com que era divendres, a punt de començar el repòs del dissabte, Josep d’Arimatea, membre honorable del sanedrí, que esperava també el Regne de Déu, va atrevir-se a anar a trobar Pilat i a demanar-li el cos de Jesús. Pilat s’estranyà que ja fos mort. Cridà el centurió per informar-se’n, i un cop ho sabé per ell, donà el cos a Josep. Josep comprà un llençol, desclavà Jesús, l’amortallà amb el llençol, i el posà en un sepulcre tallat a la roca. Després féu rodolar una gran pedra per tancar l’entrada del sepulcre. Maria Magdalena i Maria de Josep miraven on l’enterraven.]

Realizada con software libreRealizada con sistema operativo GNU/LinuxRealizada con sistema operativo GNU/LinuxRealizada con distribución UbuntuRealizada con editor HTML BluefishRealizada con programación web con phpRealizada con base de datos web con mysqlRealizada con navegadores de referencia Firefox y ChromiumRealizada con navegadores de referencia Firefox y ChromiumRealizada con FTP FilezillaRealizada con retoque fotográfico con GimpRealizada con dibujo vectorial con InkscapeRealizada con edición multimedia con Kdenlive y CinelerraRealizada con edición multimedia con Kdenlive y CinelerraRealizada con conversión de formatos multimedia con WinFFRealizada con reproductor multimedia VLCRealizada con edición de PDF con PDF EditorRealizada con suite ofimática Openoffice | Contenidos bajo licencia Creative Commons | cumple el estándar XHTML 1.1cumple el estándar CSS 3.0cumple el estándar WAI-AA de accesibilidad

[Comunidad Parroquial San Pedro. Puerto de Sagunto]