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Contenido
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Organigrama

DOMINGO DE RAMOS (C) - DIUMENGE DE RAMS (C)

EVANGELIO

Lc 19, 28-40

Bendito el que viene en nombre del Señor

EVANGELI

Lc 19:28-40

Beneït el qui ve en nom del Senyor

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús echó a andar delante, subiendo hacia Jerusalén. Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos, diciéndoles: "Id a la aldea de enfrente; al entrar, encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: "¿Por qué lo desatáis?", contestadle: "El Señor lo necesita".

Ellos fueron y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban el borrico, los dueños les preguntaron: "¿Por qué desatáis el borrico?" Ellos contestaron: "El Señor lo necesita." Se lo llevaron a Jesús, lo aparejaron con sus mantos y le ayudaron a montar.

Según iba avanzando, la gente alfombraba el camino con los mantos. Y, cuando se acercaba ya la bajada del monte de los Olivos, la masa de los discípulos, entusiasmados, se pusieron a alaba¡ a Dios a gritos, por todos los milagros que habían visto, diciendo: "¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto."

Lectura de l'evangeli segons sant Lluc:

En aquell temps, Jesús anava al davant pujant a Jerusalem. Quan era a prop de Bet-Fagué i de Bet-Hània, a la muntanya de les Oliveres, envià dos dels seus deixebles amb aquest encàrrec: «Aneu al poble d'aquí al davant i, entrant, hi trobareu un pollí fermat, que ningú no ha muntat mai. Deslligueu-lo i porteu-lo. Si algú us preguntava per què el deslligueu, respondreu que el Senyor l'ha de menester.» Els dos que Jesús enviava se n'anaren i ho trobaren tot tal com Jesús els ho havia dit. Mentre deslliga­ven el pollí, els amos els digueren: «¿Per què el deslligueu?» Ells respongueren: «El Senyor l'ha de menester.» Portaren el pollí a Jesús, el guarniren tirant-li els mantells a sobre i hi feren pujar Jesús.

A mida que Jesús avançava, estenien els mantells pel camí. Quan s'acostava a la baixada de la muntanya de les Oliveres, tota la multitud dels seus addictes, plena d'alegria, començà de lloar Déu amb grans crits per tots els prodigis que havien vist, i deien: «Beneït sigui el rei, el qui ve en nom del Senyor. Pau al cel, i glòria allà dalt.»

Alguns fariseus que anaven amb la multitud li digueren: «Mestre, renya els teus seguidors.» Ell respongué: «Us asseguro que si aquests callessin, cridarien les pedres.»

LITURGIA DE LA PALABRA - LITURGIA DE LA PARAULA

LECTURA PRIMERA

Is 50, 4-7

No me tapé el rostro ante los ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado

LECTURA PRIMERA

Is 50:4-7

No he amagat la cara davant les ofenses i sé que no quedaré avergonyit

Lectura del libro de Isaías:

Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados.

El Señor me abrió el oído. Y yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos.

El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

Lectura del llibre del profeta Isaïes:

El Senyor Déu m’ha donat una llengua de mestre perquè, amb la paraula, sàpiga sostenir els cansats. Un matí i un altre, em desvetlla l’orella, perquè escolti com un deixeble. El Senyor Déu m’ha parlat a cau d’orella i jo no m’he resistit ni m’he fet enrere: he parat l’esquena als qui m’assotaven i les galtes als qui m’arrencaven la barba; no he amagat la cara davant d’ofenses i escopinades. El Senyor Déu m’ajuda: per això no em dono per vençut; per això paro com una roca la cara i sé que no quedaré avergonyit.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R.:2a)

SALM RESPONSORIAL

Sal 21:8-9,17-18a,19-20,23-24 (R.: 2a)

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Al verme, se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza: «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre, si tanto lo quiere.» R.

Me acorrala una jauría de mastines, me cerca una banda de malhechores; me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos. R.

Se reparten mi ropa, echan a suertes mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R.

Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré. Fieles del Señor, alabadlo; linaje de Jacob, glorificadlo; tenedlo, linaje de Israel. R.

R. Déu meu, Déu meu, ¿per què m’heu abandonat?

Tots els qui em veuen es riuen de mi,

amb els llavis i amb el cap prenen aires de mofa:

«S’ha adreçat al Senyor; que l’alliberi, doncs;

que el salvi, si tant se l’estima.» R.

M’envolta una munió de gossos,

em rodeja un estol de malfactors,

m’han lligat les mans i els peus,

puc comptar tots els meus ossos. R.

Es reparteixen entre ells els meus vestits,

es juguen als daus la meva roba.

Almenys vós, Senyor, no us allunyeu;

força meva, cuiteu a defensar-me. R.

Anunciaré als meus germans el vostre nom,

us lloaré enmig del poble reunit.

Fidels del Senyor, lloeu-lo,

fills de Jacob, glorifiqueu-lo,

reverencieu-lo, fills d’Israel. R.

SEGUNDA LECTURA

Flp 2, 6-11

Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo

LECTURA SEGONA

Fl 2:6-11

Jesucrist s’abaixà. Per això Déu l’ha exalçat

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses:

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Lectura de la carta de sant Pau als cristians de Filips:

Jesucrist, que era de condició divina, no es volgué guardar gelosament la seva igualtat amb Déu, sinó que es va fer no-res, fins a prendre la condició d’esclau. Havent-se fet semblant als homes i començant a captenir-se com un home qualsevol, s’abaixà i es féu obedient fins a acceptar la mort i una mort de creu. Per això Déu l’ha exalçat i li ha concedit aquell nom que està per damunt de tot altre nom, perquè tothom, al cel, a la terra i sota la terra, doblegui el genoll al nom de Jesús, i tots els llavis reconeguin que Jesucrist és Senyor, a glòria de Déu Pare.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

Fl 2,8-9

VERS ABANS DE L'EVANGELI

Fl 2:8-9

Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre».

Crist es féu per nosaltres obedient fins a la mort i una mort de creu. Per això Déu l’ha exalçat i li ha concedit aquell nom que està per damunt de tot altre nom.

EVANGELIO

Lc 22, 14-23, 56

EVANGELI

Lc 22:14-23:56

Pasión de nuestro Señor jesucristo según san Lucas:

C. Llegada la hora, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo:

+ - «He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer, hasta que se cumpla en el reino de Dios.»

C. Y, tomando una copa, pronunció la acción -de gracias y dijo:

+ - «Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios. »

C. Y, tomando pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo:

+ -«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía.»

C. Después de cenar, hizo lo mismo con la copa, diciendo:

+ - «Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros.»

+ - «Pero mirad: la mano del que me entrega está con la mía en la mesa. Porque el Hijo del hombre se va, según lo establecido; pero, i ay de ése que lo entrega! »

C. Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser el que iba a hacer eso.

C. Los discípulos se pusieron a disputar sobre quién de ellos debía ser tenido como el primero. Jesús les dijo:

+ -«Los reyes de las naciones las dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Vosotros no hagáis así, sino que el primero entre vosotros pórtese como el menor, y el que gobierne, como el que sirve. Porque, ¿quién es más, el que está en la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que está en la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve. Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo os transmito el reino como me lo transmitió mi Padre a mí: comeréis y beberéis a mi mesa en mi reino, y os sentaréis en tronos para regir a las doce tribus de Israel.»

C. Y añadió:

+ - «Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos.»

C. Él le contestó:

S. -«Señor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la cárcel y a la muerte.»

C. Jesús le replicó:

+ - «Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo antes que tres veces hayas negado conocerme.»

C. Y dijo a todos:

+ - «Cuando os envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿os faltó algo?»

C. Contestaron:

S. - «Nada.»

C. Él añadió:

+ - «Pero ahora, el que tenga bolsa que la coja, y lo mismo la al forja; y el que no tiene espada, que venda su manto y compre una. Porque os aseguro que tiene que cumplirse en mí lo que está escrito: "Fue contado con los malhechores." Lo que se refiere a mi toca a su fin.»

C. Ellos dijeron:

S. - «Señor, aquí hay dos espadas. »

C. Él les contestó:

+ - «Basta.»

C. Y salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo:

+ - «Orad, para no caer en la tentación.»

C. Él se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba, diciendo:

+ - «Padre, si quieres, aparta de mi ese cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.»

C. Y se le apareció un ángel del cielo, que lo animaba. En medio de su angustia, oraba con más insistencia. Y le bajaba hasta el suelo un sudor como de gotas de sangre. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la pena, y les dijo:

+ - «¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación.»

C. Todavía estaba hablando, cuando aparece gente; y los guiaba el llamado Judas, uno de los Doce. Y se acercó a besar a Jesús. Jesús le dijo:

+ - «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?»

C. Al darse cuenta los que estaban con él de lo que iba a pasar, dijeron:

S. - «Señor, ¿herimos con la espada?»

C. Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha.

Jesús intervino, diciendo:

+ - «Dejadlo, basta.»

C. Y, tocándole la oreja, lo curó. Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, y a los ancianos que habían venido contra él:

+ - «¿Habéis salido con espadas y palos, como a caza de un bandido? A diario estaba en el templo con vosotros, y no me echasteis mano. Pero ésta es vuestra hora: la del poder de las tinieblas.»

C. Ellos lo prendieron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en casa del sumo sacerdote. Pedro lo seguía desde lejos. Ellos encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor, y Pedro se sentó entre ellos.

Al verlo una criada sentado junto a la lumbre, se lo quedó mirando y dijo:

S. - «También éste estaba con él.»

C . Pero él lo negó, diciendo:

S. - «No lo conozco, mujer.»

C. Poco después lo vio otro y le dijo:

S. - «Tú también eres uno de ellos.»

C. Pedro replicó:

S. - «Hombre, no lo soy.»

C. Pasada cosa de una hora, otro insistía:

S. - «Sin duda, también éste estaba con él, porque es galileo.»

C. Pedro contestó:

S. - «Hombre, no sé de qué me hablas.»

C. Y, estaba todavía hablando, cuando cantó un gallo. El Señor, volviéndose, le echó una mirada a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho: «Antes de que cante hoy el gallo, me negarás tres veces.» Y, saliendo afuera, lloró amargamente.

C. Y los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de él, dándole golpes.

C. Y, tapándole la cara, le preguntaban:

S. - «Haz de profeta; ¿quién te ha pegado?»

C. Y proferían contra él otros muchos insultos.

C. Cuando se hizo de día, se reunió el senado del pueblo, o sea, sumos sacerdotes y escribas, y, haciéndole comparecer ante su Sanedrín, le dijeron:

S. - «Si tú eres el Mesías, dínoslo.»

C. Él les contestó:

+ - «Si os lo digo, no lo vais a creer; y si os pregunto, no me vais a responder. Desde ahora, el Hijo del hombre estará sentado a la derecha de Dios todopoderoso.»

C. Dijeron todos:

S. - «Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?»

C. Él les contestó:

+ - «Vosotros lo decís, yo lo soy.»

C. Ellos dijeron:

S. - «¿Qué necesidad tenemos ya de testimonios? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca.»

C. Se levantó toda la asamblea, y llevaron a Jesús a presencia de Pilato.

C. Y se pusieron a acusarlo, diciendo:

S. - «Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos al César, y diciendo que él es el Mesías rey.»

C. Pilato preguntó a Jesús:

S. - «¿Eres tú el rey de los judíos?»

C. Él le contestó:

+ - «Tú lo dices.»

C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:

S. - «No encuentro ninguna culpa en este hombre.»

C. Ellos insistían con más fuerza, diciendo:

S. - «Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aqui.»

C. Pilato, al oírlo, preguntó si era galileo; y, al enterarse que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió. Herodes estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días.

C. Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento; pues hacía bastante tiempo que quería verlo, porque oía hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro. Le hizo un interrogatorio bastante largo; pero él no le contestó ni palabra.

Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco. Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él; y, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes se llevaban muy mal.

C. Pilato, convocando a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, les dijo:

S. - «Me habéis traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros, y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas que le imputáis; ni Herodes tampoco, porque nos lo ha remitido: ya veis que nada digno de muerte se le ha probado. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré.»

C. Por la fiesta tenía que soltarles a uno. Ellos vociferaron en masa, diciendo:

S. - «¡Fuera ése! Suéltanos a Barrabás.»

C. A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.

C. Pilato volvió a dirigirles la palabra con intención de soltar a Jesús. Pero ellos seguían gritando:

S. - «¡Crucificalo, crucificalo!»

C. Él les dijo por tercera vez:

S. - «Pues, ¿qué mal ha hecho éste? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte. Asi es que le daré un escarmiento y lo soltaré.»

C. Ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo el griterío.

C. Pilato decidió que se cumpliera su petición: soltó al que le pedían (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.

C. Mientras lo conducian, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.

C. Lo seguía un gran gentio del pueblo, y de mujeres que se daban golpes y lanzaban larnentos por él.

C. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:

+ - «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que llegará el día en que dirán: "Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado." Entonces empezarán a decirles a los montes: "Desplomaos sobre nosotros", y a las colinas: "Sepultadríos"; porque, si asi tratan al leño verde, ¿qué pasará con el seco?»

C. conducían también otros malhechores para ajusticiarlos con él.

C. Y, cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.. Jesús decia:

+ - «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.»

C. Y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte.

C. El pueblo estaba mirando. Las autoridades le hacían muecas, diciendo:

S. - «A otros ha salvado; que se salve a si mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.»

C. Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:

S. - «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.»

C. Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.»

C. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:

S. - «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.»

C. Pero el otro le increpaba:

S. - «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.»

C. Y decia:

S. - «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.»

C. Jesús le respondió:

+ - «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraiso.»

C. Era ya eso de mediodía, y vinieron las tinieblas sobre toda la región, hasta la media tarde; porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:

+ - «Padre, a tus manos- encomiendo mi espíritu.

C. Y, dicho esto, expiró.

Todos se arrodillan, y se hace una pausa

C. El centurión, al ver lo que pasaba, daba gloria a Dios, diciendo:

S. - «Realmente, este hombre era justo.»

C. Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, biendo visto lo que ocurría, se volvía dándose golpes de pecho. Todos sus conocidos se mantenían a distancia, y lo mismo las mujeres que lo hablan seguido desde Galilea y que estaban mirando.

C - Un hombre llamado José, que era senador, hombre bueno y honrado (que no había votado a favor de la decisión y del crimen de que era natural de Arimatea, pueblo de Judea, y que aguardaba el reino de Dios, acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y, bajándolo, envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a nadie todavía.

C. Era el día de la Prparación y rayaba el sábado. Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea fueron detrás a examinar el sepulcro y cómo colocaban su cuerpo. A la vuelta, prepararon aromas y ungüentos. Y el sábado guardaron reposo, conforme al mandamiento.

Passió de nostre Senyor Jesucrist segons sant Lluc:

[C. Arribada l’hora, Jesús es posà a taula, i els apòstols s'hi posaren amb ell. Jesús els digué:

+ «Com desit­java menjar amb vosaltres aquest sopar pasqual abans de la meva passió! Perquè us asseguro que ja no el menjaré més fins que la Pasqua s'haurà complert en el Regne de Déu».

C. Després prengué un calze, pro­nuncià l'acció de gràcies i digué:

+ «Preneu això i repartiu-vos-ho, perquè us asseguro que des d'ara ja no beuré més d'aquest fruit de la vinya fins que haurà arribat el Regne de Déu».

C. Llavors prengué el pa, digué l’acció de gràcies, el, partí i els el donà tot dient:

+ «Això és el meu cos, entregat per vosaltres. Feu això que és el meu memorial».

C. I féu igualment amb el calze, havent sopat, tot dient:

+ «Aquest calze és la nova aliança segellada amb la meva sang, vessada per vosaltres. Però mireu, la mà del qui em traeix és aquí, juntament amb la meva sobre aquesta taula, perquè el fill de l'home fa el seu camí, com havia estat decidit per endavant. Però ai de l'home que el traeix».

C. Ells començaren a discutir quin d'ells seria capaç de fer una cosa com aquesta. Després hi hagué una disputa entre ells sobre quin havia de ser considerat el més important. Jesús els digué:

+ «Els reis de totes les nacions disposen com a amos dels seus súbdits, i els qui tenen autoritat es donen el títol de "bene­factors". Entre vosaltres no ha de ser pas així: el més important d'entre vosaltres s'ha de comportar com si fos el més jove i el qui mana s'ha de comportar com el criat que serveix. ¿Qui és més important, el qui seu a taula o el criat que el serveix? ¿Oi que ho és el qui seu a taula? Doncs jo em comporto entre vos­altres com el qui serveix. Vosaltres sou els qui heu perseverat amb mi en els moments de prova, i jo us dono la investidura reial que el meu Pare m'ha donat a mi: vosaltres menjareu i beureu a taula amb mi en el meu Regne, i us asseureu en trons per gover­nar les dotze tribus d'Israel. Simó, Simó, Satanàs us ha reclamat a tots per garbellar­-vos com el blat, però jo he pregat per tu perquè no defalleixi la teva fidelitat. I tu, quan sigui fora, con­forta els teus germans».

C. Pere li digué:

S. «Senyor, estic disposat a anar amb vós a la presó i a la mort».

C. Jesús li respon:

+ «T'ho asseguro, Pere: Avui, abans no canti el gall, hauràs negat tres vegades que em coneixes».

C. I els digué:

+ Quan us vaig enviar sense bossa, ni sarró ni calçat, ¿us va faltar mai res?»

C. Li respon­gueren:

S. «No ens va faltar res».

C. Ell els digué:

+ «Doncs ara, si teniu bossa emporteu-vos-la, amb el sarró i tot, i si no teniu espasa, veneu-vos el mantell per comprar-vos-la; perquè allò que diu l'Escriptura: "El van comptar entre els delinqüents", us asseguro que s'ha de complir en mi; tot el que es refereix a mi s'està complint».

C. Ells li digueren:

S. «Senyor, aquí hi ha dues espases».

C. Els respongué:

+ «N'hi ha de sobres».

C. Llavors sortí i se n'anà com de costum, a la muntanya de les Oliveres. El seguiren també els seus deixebles. Arribat al lloc els digué:

+ «Pregueu Déu que no us deixi caure en la temptació».

C. Ell s'allunyà a una distancia com la d'un tir de pedra, s'agenollà i pregava amb aquestes paraules:

+ «Pare, si vós ho voleu, allunyeu de mi aquest calze; però que no es faci la meva voluntat sinó la vostra».

C. Se li aparegué un àngel del cel que el confortava. En ple combat interior, pregava més intensament, i la seva suor semblava com gotes de sang que queien fins a terra. Quan s'aixecà de la pregària, se n'anà cap als deixebles i els trobà adormits de tristor; i els dígue:

S. «¿Per què dormiu? Aixequeu-vos i pregueu, que no caigueu en la temptació».

C. Encara parlava Jesús quan arribà gent; el qui es deia Judes, un dels dotze, els anava al davant i s'acostà a Jesús per besar-lo. Jesús li digué:

+ «Judes, amb un bes traeixes el Fill de l'home?»

C. Els qui anaven amb Jesús quan veieren el que passava digueren:

S. «Senyor, ¿ataquem amb l'espasa?»

C. I un d'ells donà un cop d'espasa al criat del gran sacerdot i li tallà l’orella dreta. Però Jesús digué:

+ «Deixeu-los estar».

C. I li toca l'orella i el curà. Llavors Jesús digué als grans sacerdots, als oficials de la guàrdia del temple i als notables que havien vingut allà per detenir-lo:

+ «Heu vingut armats amb espases i garrots, com si jo fos un bandoler. Mentre estava amb vosaltres al temple cada dia, no em vau tocar mai. Però ara és la vostra hora, ara les tenebres tenen el poder».

C. Ells se l'endugueren pres i el portaren al palau del gran sacerdot. Pere el seguia de lluny. Encengueren foc al mig del pati, s'assegueren al voltant i Pere s'assegué amb ells. Una criada que el veié assegut vora el foc, se'l mirà i digué:

S. Aquest home també anava amb ell».

C. Ell ho negà:

S. «No, dona; no el conec de res».

C. Poc després un altre que el veié li deia:

S. «Tu també ets ells».

C. Pere li contestà:

S. «No, home; no ho sóc pas».

C. Cosa d'una hora més tard, un altre s'hi entossudí:

S. «Segur que aquest era d'ells: fins se li coneix que és galileu».

C. Pere respongué:

S. «No, home; no sé de què em parles».

C. En aquell moment, mentre el gall cantava, el Senyor es girà i mirà Pere; Pere es recordà de les paraules que el Senyor li havia dit: «Avui, abans no canti el gall, m'hauràs negat tres vegades». I així que va ser fora, va plorar amargament.

C. Els homes que guardaven Jesús, per burlar-se'n, li tapa­ven la cara, li pegaven i li deien:

S. «Prova de profe­titzar: endevina qui t'ha pegat».

C. I deien moltes més coses per injuriar-lo.

C. Quan es va fer de dia es van reunir tots els notables del poble, els grans sacerdots i els mestres de la Llei i portaren Jesús al sanedrí. Allà li demanaven:

S. «Si ets tu el Messies, digue'ns-ho».

C. Ell els contestà:

+ «Si us dic que sí, no em creureu. Si us faig preguntes, no em respondreu. Però des d'ara el Fill de l'home estarà assegut a la dreta del Poder de Déu».

C. Tots li digueren:

S. «Per tant, ¿ets el Fill de Déu?»

C. Ell els respongué:

+ «Sí que ho sóc, teniu raó».

C. Ells digueren:

S. «¿Quina falta ens fan els testimonis? Nosaltres mateixos ho hem sentit dels seus propis llavis».]

C. Llavors (els notables del poble, els grans sacerdots i els mestres de la Llei) s'alçaren tots i el dugueren a Pilat. I començaren així la seva acusació:

S. «Hem trobat aquest home que subleva el nostre poble, prohi­beix de pagar tribut al Cèsar i pretén que és el Messies, el rei».

C Pilat l'interrogà:

S. «¿Ets tu el rei dels jueus?»

C. Ell li respongué:

+ «Sí, teniu raó».

C. Pilat digué als grans sacerdots i a la gent:

S. «No trobo res en aquest home per a poder-lo inculpar».

C. Ells insistien:

S. «Somou el poble, escampant les seves doctrines per tot el país dels jueus. Havia començat a Galilea i no ha parat fins aquí».

C. Quan Pilat sentí això, preguntà si aquell home era galileu. En saber que pertanyia a la jurisdicció d'Herodes, l'hi envià. Precisament aquells dies Herodes es trobava a Jerusalem. Herodes s'alegrà molt de veure Jesús: feia temps que ho desitjava, per­què en sentia parlar i confiava veure-li fer algun miracle. Li feia moltes preguntes, però Jesús no li contestà res. Els grans sacerdots i els mestres de la Llei hi eren presents i l’acusaven amb força. Però Herodes amb seva tropa, el menyspreà i, per riure's d'ell, li posà un vestit sumptuós i l'envià altre cop a Pilat. Aquell dia Herodes i Pilat, que havien estat enemistats, es reconciliaren. Pilat cridà els grans sacerdots, les auto­ritats i la gent i els digué:

S. «M'heu portat aquest home com si sublevés el poble, però jo, que l'he inter­rogat davant vostre, no trobo que hagi comès cap dels delictes de què l'acuseu. Ni tampoc Herodes, que ens l'ha tornat a enviar. Ningú no ha trobat res que mereixi la pena de mort. Per tant, li donaré un càstig per escarmentar-lo, i el deixaré anar».

C. Però tota la multitud cridà:

S. «Mateu-lo, aquest; indulteu-nos Bar­-Abàs».

C. Bar-Abàs havia estat empresonat amb motiu d'una revolta i d'un assassinat que hi havia hagut a la ciutat. Pilat tornà a parlar-los amb el desig de deixar lliure Jesús. Però ells cridaren:

S. «Crucifiqueu-lo, crucifiqueu-lo».

C. Pilat respongué per tercera vegada:

S. «¿Per què? ¿Quin mal ha fet? Jo no trobo que hagi comès res que pugui merèixer pena de mort; li donaré un càstig per escarmentar-lo i el deixaré anar».

C. Però ells insistien demanant amb grans crits, que el crucifi­quessin. I s'imposaven a força de cridar. Llavors Pilat es decidí a concedir-los allò que demanaven: indultà aquell que era a la presó per revolta i assassinat, i entregà Jesús a la pena que ells volien.

C. Quan se l'enduien, agafaren un tal Simó de Cirena, que venia del camp, i li carregaren la creu perquè la portés darrera Jesús. El seguia una gran gentada del poble, i també moltes dones endolades, que el planyien. Jesús es girà cap a elles i els digué:

+ «Dones de Jeru­salem, no ploreu per mi: ploreu per vosaltres i pels vostres fills. Perquè vindran dies que la gent dirà: "Felices les que no tenen fills, les entranyes que no han posat ningú al món i els pits que no han criat". Llavors diran a les muntanyes: "Caieu damunt nostre", i als turons: "Cobriu-nos". Perque si a un arbre verd fan això, ¿què serà de l'arbre sec?»

C. En portaven dos més: uns criminals que havien de ser executats amb ell. Quan arribaren a l'indret anome­nat Gólgota, el crucificaren juntament amb els crimi­nals, un a la dreta i un altre a 1'esquerra. Jesús deia:

+ «Pare, perdoneu-los, que no saben el que fan».

C. Es repartiren els seus vestits ï se'ls jugaren als daus. La gent s'ho estava mirant. Les autoritats deien, rient­-se'n:

S. «Ell, que en salvava d'altres, que se salvi ell mateix, si és el Messies de Déu, l'Elegit».

C. Els soldats també se'n burlaven: tot oferint-li vinagre, li deien:

S. «Si ets el rei dels jueus, salva't tu mateix».

C. Sobre d'ell hi havia un rètol que deia: «El rei dels jueus». Un dels criminals penjats a la creu, també li deia insultant-lo:

S. «¿No ets el Messies? Salva't a tu mateix i a nosaltres».

C. Però l'altre, renyant-lo, li respongué:

S. «¿Tu que estàs sofrint la mateixa pena tampoc no tens temor de Déu? I nosaltres ens ho mereixíem, perquè estem sofrint el càstig que ens correspon pel que em fet, però aquest no ha fet res de mal».

C. I deia:

S. «Jesús, recordeu-vos de mi, quan arribeu al vostre Regne».

C. Jesús li respongué:

+ «T'ho dic amb tota veritat: Avui seràs amb mi al paradís».

C. Ja era cap al migdia quan s'estegué per tota la terra una foscor fins a mitja tarda: el sol s'havia eclipsat. La cortina que tancava el santuari, s'esquinçà per la meitat, i Jesús cridà amb tota la força:

+ «Pare, confio el meu alè a les vostres mans».

C. I havent dit això, expirà.

Aquí tothom s'agenolla, i fa una pausa.

C. El centurió, després de veure el que havia passat, en donava glòria a Déu i deia:

S. «És veritat: aquest home era innocent».

C. I tota la gent que era present en aquell espectacle després de contemplar tot el que havia passat se'n tornava donant-se cops al pit. Tots els seus coneguts i les dones que l'havien seguit des de Galilea es mantenien a distancia mirant-s'ho.

C. [Hi havia un home que es deia Josep, membre del sanedrí, home noble i bo, natural d'Arimatea, població dels jueus, que esperava el Regne de Déu, i no estava d'acord amb tot allò que el sanedrí havia decidit i havia fet. Aquest home anà a trobar Pilat per demanar-li el cos de Jesús, el desclavà, l'amortallà amb un llençol i el posà en un sepulcre tallat a la roca, on encara no havia estat posat ningú. Era el divendres quan ja començava el capvespre del dissabte. Les dones que havien vingut amb Jesús des de Galilea, seguiren fins allà, veieren el sepulcre i com havia estat enterrat el seu cos, i se n'anaren a comprar perfums i ungüents. I durant el dissabte guardaren el repòs que la llei prescrivia.]

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