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NUESTRAS MONICIONES: DOMINGO DE RAMOS - LES NOSTRES MONICIONS: DIUMENGE DE RAMS

Monición de entrada 11.

Bienvenidos a esta Eucaristía del Domingo de Ramos donde rememoramos la llegada de Jesús a Jerusalén, siendo alabado y aclamado con vítores y ramas de olivo.

En estas fechas tan señaladas y especiales queremos que la luz del Reino de los Cielos nos ilumine el camino y nos llene el corazón de alegría para vivir la Semana Santa unidos en comunidad.

Jesús nos invita hoy a que escuchemos juntos la Palabra de Dios, que nos dio enseñanzas por boca de Jesús, dándonos su fuerza para seguir unidos en la fe.

Esperamos disfrutar de esta y las siguientes celebraciones. Tanto que, estos días, sirvan para unirnos más y nos hagan ser mejores cristianos, amándonos los unos a los otros tanto como Él nos amo..

Monición de entrada 10.

El domingo de Pasión, más conocido como Domingo de Ramos, inaugura la Semana Santa. En este día la Iglesia celebra la entrada de Cristo en Jerusalén para realizar su misterio Pascual. Los 4 evangelistas relatan este acontecimiento y resaltan su importancia.

Jesús es presentado como el Rey Mesías, que entra y toma posesión de su ciudad, pero no entra como un rey guerrero que avanza con su ejército, sino como un Mesías humilde y manso, cumpliendo así la profecía de Zacarías: He aquí tu Rey, viene a tí; él es justo y victorioso, humilde y montado en un asno.

Como los discípulos, los niños, las niñas de Jerusalén hoy nosotros aclamamos a Jesús, y queremos acompañarle en su camino de amor hasta la muerte, porque creemos que este es el camino de la vida y la esperanza para siempre.

Monición de entrada 09.

Jesús dijo: Dejad que los niños se acerquen a mí.

Hoy la celebración del Domingo de Ramos es para ellos, para los sencillos, los humildes, los pobres de espíritu; para los niños. Ellos son la obra de Dios más bella. No sé mueven por intereses ni prejuicios, sino por lo que les dice su corazón.

Hace más de 2.000 años, esos niños y niñas, junto a mujeres, hombres, ancianos,... la gente del pueblo, aclamaban en las puertas de Jerusalén a un rey. Un rey sencillo, que no poseía ni joyas ni dinero, sino que enseñaba a servir y a ayudar, porque él lo hacía todo por amor.

Hoy con esta celebración recordaremos a ese rey del pueblo. Acompañémosle en esta Semana Santa y vivámosla como lo hizo él. Dando, ayudando; amando.

Monición de entrada 08.

Jesús llega a pie, en un burro; al pueblo y a la gente se llega de forma sencilla, caminando, pues la gente sencilla y del pueblo, puede así sentir de cerca el calor y demostrar también el afecto que siente hacia Jesús.

No hay escoltas, este Rey es un rey del pueblo, cercano, que necesita el contacto con las personas. Jesús vive la realidad, se acerca a los últimos en la sociedad: pecadores, mujeres, enfermos... Es un Dios que toca tierra y vive en el pueblo. Por eso es aclamado en Jerusalén.

Hoy, rememorando esta entrada, también nosotros vamos a aclamar a ese Jesús, y a iniciar con él la Semana Santa. Preparémonos para celebrarla en comunidad.

Monición de entrada 07.

Hoy Domingo de Ramos conmemoramos la aclamación de las gentes del pueblo, a la entrada de Jesús en la ciudad de Jerusalén. Jesús es proclamado rey y una multitud le vitorea, le recibe con júbilo. Pero en esta entrada se aclama un rey distinto, un rey que entra en un asno pequeño, sin boato ni lujos, sin escoltas, ni soldados, al que el pueblo se puede acercar porque Él, también es pueblo. Y el reino que Él proclama, es el del amor, el de la entrega, en el reino, que es más importante, el otro, que uno mismo.

De esta forma y aclamándole ahora nosotros con los ramos de olivo dejémosle entrar en nuestra vida y abramos así las puertas a la Semana Santa y a la Pascua que Jesús desea celebrar con cada uno de nosotros y nosotras.

Monición de entrada 06.

Hoy hace mas de 2000 años, en las puertas de Jerusalén, una multitud se reunía para aclamar al salvador del pueblo, al proclamado rey de Israel. Era un recibimiento distinto para un rey distinto, en vez de soldados había niños, en vez de espadas ramos de olivo, en vez de caballos de guerra un pollino pequeño y humilde, en vez de alfombras algún manto depositado en el suelo.

Jesús de Nazaret, el Mesías esperado, tiene un estilo distinto, le gusta, lo pequeño, lo sencillo, lo pacifico, lo espontáneo, el amor gratuito y proclama el amor de Dios a los hombres. Mesías... y Rey de un reino muy especial, el reino de Dios que ya está entre nosotros porque el nos lo enseñó, lo que hace falta es que esté dentro de nosotros.

En este Domingo de Ramos, Jesús está a las puertas de nuestra Vida, nuestro Jerusalén, abrámosle las puertas y entremos con él en la pascua, porque el desea fervientemente celebrar esta pascua con nosotros... si le hacemos un hueco.

Monición de entrada 03.

Hoy, Domingo de Ramos, damos comienzo la Semana Santa. Queremos que sea una semana en la que podamos descubrir cual fue el mensaje que Jesús nos dejó y tengamos la Gracia de sentir la luz que Él nos dio con su vida.

Jesús se presenta hoy como rey, pero no como un rey triunfante ni un rey guerrero, sino como el rey de los enviados para servir y no para ser servidos.

Jesús entra en Jerusalén y es recibido con palmas y ramas de olivo por una muchedumbre de mujeres y hombres, de jóvenes, de niñas y niños, de ancianos...

También nosotros estamos aquí para aclamar a Jesús. Sabemos que Él será fiel al amor de Dios y de los hombres hasta la muerte, y su muerte nos llenará a todos de vida. Por eso ahora, al finalizar la cuaresma, afirmamos nuestra fe, nuestra adhesión a Jesucristo y nuestra voluntad de seguir su camino.

Monición a la Pasión 10.

Si hasta ahora mismo la celebración ha sido festiva y llena de cantos ha llegado el momento del recogimiento, la reflexión y una especial atención ante la narración que vamos a escuchar. La gran intensidad y el dramatismo de todas las situaciones vividas por aquel que nos ama tanto que fue capaz de dar su vida por nosotros.

Pero este sacrificio dio paso a una vida nueva y una gran esperanza.

Monición a la Pasión 09.

La pasión de Jesucristo es una historia intensa, dramática, y es una historia viva que no pasa. Es una historia humana y divina, en la que se entrecruzan los sentimientos más negros y las actitudes más blancas. Es una historia que da paso a una nueva historia. Es una historia de mucho sufrimiento, pero también de mucho sentimiento.

Ahora escuchemos esta historia.

Monición a la Pasión 06.

Jesús fue a Jerusalén con el grupo de discípulos a celebrar la pascua judía. Pero esta vez, la pascua iba a ser diferente. Jesús es consciente de ello y lo afronta por nosotros y para tomar sobre sí nuestros pecados, rebajándose hasta el extremo, hasta someterse incluso a una muerte en cruz.

Cualquier palabra sobraría para llegar a comprender que fue el mayor acto de amor que pueda conocer la historia. en la Cruz de Jesús está nuestra vida.

Monición a las lecturas 03.

Primera y segunda:

Escuchemos ahora con atención y con fe, la Palabra de Dios. El profeta Isaías y el apóstol Pablo nos describen la humildad de Cristo sometido a insultos e injurias, un sufrimiento aceptado libremente. Cristo no sólo se despojó de su condición divina, asumiendo la condición de esclavo, sino que, incluso se humilló hasta someterse a la muerte en cruz, y esto lo hizo para manifestarnos lo mucho que nos quiere.

Pasión:

Ahora, en el centro de nuestra celebración, escuchemos el relato de la pasión del Señor, esta narración, seguramente la conocemos desde pequeños. El mensaje es claro, Jesús muere en un acto supremo de amor, de fidelidad hacia nosotros, y de ahí, de la cruz nos viene toda salvación y toda vida.

Preces 11.

  • Te pedimos Señor, que nos ayudes a mantener nuestra curiosidad para aprender de ti y saber escuchar tu palabra cada vez que nos reunamos en tu nombre y así crezca la Fe en nosotros.
  • Por la Comunidad de San Pedro que en esta Semana Santa podamos llegar a construir el Reino que Jesús quiere para nosotros.
  • Por todos nosotros que estamos participando en esta Eucaristía para que de verdad la Palabra y el ejemplo de Jesús llegue a nuestro corazón.
  • Por todos los niños que están enfermos, que no pueden compartir esta alegría que estamos viviendo hoy, cuando Jesús entra en Jerusalén y es aclamado por todos, igual que hemos hecho nosotros.
  • Señor te pedimos por las personas que no creen en ti, será porque no te conocen.
    Que en este tiempo de cuaresma tengan la oportunidad de acercarse y escuchar tu palabra.

Ofertorio 11.

Hace mas de 2000 años que Jesús entró a Jerusalén y fue aclamado con ramos de olivos por su pueblo, y por ello, hoy te ofrecemos esta rama de olivo como símbolo de la misma acogida que recibió por su pueblo.

Te ofrecemos ahora, nuestros cinco sentidos, vista, oído, olfato, gusto y tacto, como demostración de que estamos preparados para recibir tu mensaje y transmitirlo al igual que tu lo hiciste.

Señor, te ofrecemos esta cruz, que representa el sacrificio que hizo Jesús muriendo y demostrando una vez mas su amor por nosotros.

Te ofrecemos señor estas zapatillas como símbolo del recorrido que hacemos a tu lado tanto en tu llegada a Jerusalén a lomos del burro como en el duro camino a la cruz.

Te ofrecemos nuestra humildad, representada en el ascenso al altar por uno de nosotros descalzo. Humildad que tú nos enseñaste desde el mismo momento de tu nacimiento en un pesebre y que a lo largo de tu vida ha sido ejemplo.

Te ofrecemos señor el pan y el vino, símbolo de tu cuerpo y sangre que durante esta Semana Santa entregarás por nosotros, y que compartiremos igual que tú compartiste con tus discípulos.

Ofertorio 10.

Los niños y niñas de 2º de kate en este día tan especial para nosotros, te ofrecemos estos ramos de olivo con los que Jesús fue aclamado cuando entraba a Jerusalén.

También queremos ofrecerte estos regalos que hemos hecho todos los niños y niñas de kate para después compartirlos con toda la comunidad que estamos hoy aquí.

En esta celebración de Domingo de Ramos te entregamos esta colecta como aportación de toda la comunidad que la formamos.

Y por último te ofrecemos el pan y el vino, signo de tu entrega por nosotros, son tu cuerpo y tu sangre entregados por amor a los hombres.

Ofertorio 06.

A lomos de un borrico entró el Rey de la Gloria en Jerusalén. Los ramos y las palmas que hoy te ofrecemos Señor, ya fueron en su día símbolo de ese entrada triunfal. Hoy, además de eso también queremos que sean símbolo de nuestra alegría, de nuestro agradecimiento por Tu fidelidad, por Tu entrega por nosotros, por Tu amor.

Sería fácil comulgar cada día y no preguntarnos si en esa entrega por los demás te acompañamos. Tú sabías que esto nos iba a costar, que no nos sería fácil, por eso quisiste dejarnos el pan y el vino, símbolo de esa alianza de amor que un día firmaste con tu pueblo, símbolo de tu cuerpo entregado y tu sangre derramada, para que pudiéramos seguir tu ejemplo y tener la fuerza suficiente para vivir por nuestros hermanos.

Ofertorio 03.

Hace poco que ha comenzado la guerra, ya ha llegado como dice la canción, ese monstruo grande que pisa fuerte, una guerra que sólo unos pocos quieren y que nosotros como cristianos debemos luchar para pararla.

hoy, en este día en que conmemoramos la entrada triunfal de tu hijo en Jerusalén, queremos ofrecerte Señor estos ramos de olivo con los cuales el mundo entero quiere simbolizar la paz, ramos que son llevados a tu altar por niños y niñas como los que en su día aclamaron a Jesús como el Salvador, ellos nos recuerdan que la paz es algo más que la simple ausencia de guerra, que la paz debemos construirla poco a poco y cada uno de nosotros, y que llegue por fin esa paz es nuestro mayor deseo.

Te ofrecemos Señor, el Pan y el vino. Te harás presente en ellos por la consagración, y te pedimos que también te hagas presente en nosotros, dándonos un corazón humilde y valiente como el tuyo para servir a los demás.

Monición final 11.

Acabamos de celebrar el domingo de ramos, el día en que Jesús entró en Jerusalén, el pórtico de la Semana Santa. Durante los próximos días le acompañaremos en su pasión, muerte y resurrección. Nuestra próxima cita es el jueves, el Jueves Santo, día en el que celebramos la institución de la eucaristía y del sacramento sacerdotal, pero también el Día del Amor Fraterno.

El próximo jueves celebramos el amor de Jesús para con todos los hombres y mujeres y Cáritas toma un papel especial. Desde Cáritas, la comunidad tiende la mano a los que más lo necesitan pero para poder cubrir estas necesidades, necesitamos de la colaboración de toda la comunidad, así cuando el jueves realicemos la colecta de Cáritas acordémonos del amor de Jesús para con los más necesitados. Seamos generosos porque como nos recordaba hace poco José Luis Coll, amigo franciscano que comparte su vida en Perú con los más necesitados, el camino de la salvación pasa por la generosidad hacia aquellos que más sufren. Porque no podemos olvidar que la generosidad de Jesús llegó al extremo cuando dio su vida por nosotros.

Monición final 10.

Hoy con humildad y sencillez hemos aclamado a Jesús como lo hizo una multitud hace mucho tiempo:

Hosanna, bendito el que viene en nombre del Señor...

Un hombre singular, por lo que hacía y por lo que decía. Nunca habló de política, ni de negocios, ni de éxito, sólo habló de amor... La gente escuchaba sus palabras y su persona irradiaba lo que todo ser humano ansía: amor. Con sus prédicas, con su vida y con su muerte, Jesús siempre nos lo demostró. Pues bien, no importa quienes somos y dónde estemos; vivamos en Él, desde Él y para Él con intensidad esta Semana Santa para renacer con gran esperanza.

Monición final 09.

Hasta aquí la celebración del Domingo de Ramos de este año. Ha sido una celebración en la que todos hemos visto como Jesús fue aclamado por los más humildes y sencillos. Así pues, vivamos estos días en comunidad, allí donde nos encontremos, con esa misma sencillez y a la vez intensidad que mostró Jesús al entrar en Jerusalén subido en un borrico.

Por eso hoy no diremos un adiós, sino una hasta pronto, porque esperamos vernos durante toda esta semana para compartirla juntos.

Monición final 06.

Cristo nos da la libertad, nos da la salvación, nos da la esperanza, nos da el amor.

Cuando luche por la paz y la verdad, la encontraré.
Cuando cargue con la cruz de los demás, me salvaré.
Cuando sepa perdonar de corazón, tendré perdón.
Cuando siga los caminos del amor, veré al Señor.
Cuando viva en comunión con los demás, seré de Dios.

Hemos comenzado la Semana Santa, la semana más importante del año cristiano. Vivámosla con sincera devoción, procurando tener los mismos sentimientos que Cristo.

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